Los dulces de Lina Sinisterra

23 de junio del 2012

Encontrarse con la obra de la maestra Lina Sinisterra, es entrar en un  discurso, social y antiacademicista. En otras palabras, es ingresar en un mundo donde el arte contemporáneo habla por si solo y su función se encamina en un contexto social.  Partiendo de los dos conceptos mencionados anteriormente, la obra de Lina en el […]

Encontrarse con la obra de la maestra Lina Sinisterra, es entrar en un  discurso, social y antiacademicista. En otras palabras, es ingresar en un mundo donde el arte contemporáneo habla por si solo y su función se encamina en un contexto social.

 Partiendo de los dos conceptos mencionados anteriormente, la obra de Lina en el ámbito social, esta fuertemente marcada. Su trabajo que fue  expuesto en la Galería Santa Fe, titulado Quiero 115 mil veces (2010), es una instalación que duro un mes en ser montada entre su equipo de trabajo y ella. La obra consistió en armar la palabra Comer del arte quiero con una gran variedad de dulces. La intención principal fue mostrar todo el proceso por el que tiene que pasar un artista para poder vivir de su trabajo, que si se mira detalladamente se vuelve muy empalagoso. El artista es docente, investigador y lo más importante es creador.  Su trabajo muestra todo un proceso de creatividad y valoración, y se desmitifica  que todo lo que hace tiene que ser gratis. Esta obra pone en tela de juicio muchos de los procesos y discursos que el arte maneja en la sociedad contemporánea.

Quiero 115 mil veces (2010) Galería Santa Fe.

Quiero 115 mil veces (2010) Galería Santa Fe

El segundo concepto  habla de antiacademicismo, entendido como un proceso donde se rompen paradigmas y esquemas tradicionales en el arte (se hace más crítico y refrescante).  Es entrelazar los procesos artísticos con la realidad social y encajarlos. En palabras de Lina Sinisterra: “Con total coherencia formal re-pienso y re-modelo el problema que cae sobre la pintura en los 60 y 70 en EEUU y Europa; cuando la pintura tradicional hace crisis mediante un enfrentamiento entre la “naturaleza cerrada” del cuadro de caballete, en tanto objeto compuesto por tela y bastidor. Y la obra de arte abierta: la instalación.”

En este orden de ideas, podemos destacar la calidad artística, conceptual y creativa de Lina Sinisterra, su discurso  va más allá de lo estético, se sumerge en un proceso psicológico que no es ajeno a ella; y lo podemos apreciar en su obra Macrocromía. Una obra que se puede ver desde diferentes conceptos, como lo es el eterno retorno (concepción filosófica del tiempo) visto desde los planteamientos de Nietzche; los uróboros (formas serpentiformes, donde los colores como el verde se asocia con el principio de las cosas y el rojo con la consumación del objeto), que son símbolos de esfuerzo eterno, o lucha inútil, expresándose en el ciclo de que todo vuelve a comenzar.

Macrocromía - Acrílico sobre lienzo - 91 cm diámetro (2009)

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