Nostalgia del silencio

Dom, 07/10/2012 - 10:37
De todas las anécdotas e historias que se conocieron al morir Jairo Varela, director y fundador del Grupo Niche, me quedo con una que le atribuía casi un odio africano a la  música de despecho
De todas las anécdotas e historias que se conocieron al morir Jairo Varela, director y fundador del Grupo Niche, me quedo con una que le atribuía casi un odio africano a la  música de despecho. Odio que, por otra parte, resultó no ser más que un rumor infundado y cuyo origen estuvo en unas declaraciones suyas a un periodista, cuando se encontraba en la cárcel purgando un delito que el músico negó hasta el día de su muerte. Al divulgarse la especie, Varela -que tenía fama de respetuoso y considerado- escribió una carta presentándole excusas a su colega Alci Acosta, autor de La copa rota, buque insignia del género aludido que navega en el mar de lágrimas de varias generaciones de despechados colombianos. Según le oí al propio músico chocoano, durante su estancia en prisión recibió a varios medios de comunicación que le solicitaron entrevista y, en uno de estos encuentros con prensa,  narró a su entrevistador un episodio de pesadilla que había vivido aquel fin de año.  El interno de una celda vecina estuvo tocando La copa rota en un aparato de casete desde las dos de la tarde del 31 de diciembre hasta las siete de la mañana del 1 de enero del año siguiente. Como es fácil de entender, aquella nochevieja Varela estuvo a punto de perder la razón. La repetición de una pieza musical durante diecisiete horas ininterrumpidas, independientemente de su género o su valor artístico, así se trate de la Heróica de Beethoven, la Marcha Radetzky de Strauss o el Himno Nacional puede equipararse perfectamente a una tortura medieval del tipo tornillo de mariposa, el hombre de hierro o el tenedor de herejes. Curiosamente la práctica de este tormento está de lo más difundida en Colombia y suele ser aceptada por la sociedad en sus más variados estratos.  En Cartagena, paradigma del descanso y lugar de vacaciones de quienes pueden pagar las disparatadas tarifas aéreas de Colombia, es imposible encontrar un hotel de lujo en donde reine el silencio, por ejemplo en la piscina.  Pero entre las gentes modestas de la ciudad o del campo, la cosa tampoco mejora.  Vivo en una zona rural y en una finca vecina a mi casa sus habitantes pueden oír Mujeres divinas  en la versión de Vicente Fernández o ¡Ay hombe!, de Jorge Celedón durante todo un fin de semana y, si se trata de un puente, oírlas también durante su correspondiente lunes. No tendría nada que objetar si los pusieran para su exclusivo deleite, el problema es que cada vez que esto ocurre insisten en hacer alarde de la potencia que tiene su equipo de sonido. Sergio Fajardo, gobernador que lidera en su departamento una campaña titulada Antioquia la más educada, podría pasearse por las veredas de los pueblos aledaños a su capital en fin de semana, para que se ilustre del concepto de esparcimiento, goce y disfrute de la música ranchera y vallenata de sus conciudadanos y la falta respeto con los vecinos para ver si se le ocurren algunas ideas para su campaña. La capacidad colombiana de resistencia a este tipo de tortura está bien documentada. Cuenta el periodista antioqueño Juan José Hoyos que una madrugada de los años 1980, un taxista de Medellín rescató a un hombre vestido de smoking, descalzo y con el terror reflejado en su rostro cuando se deslizaba por un barranco hacia una de las trasversales del exclusivo barrio El Poblado. El fugitivo en cuestión era Héctor Lavoe que junto a sus músicos acababa de escapar de una fiesta de mafiosos para la que fue contratado y en donde lo obligaron a cantar diez veces, a punta de pistola, su éxito más conocido, Yo soy el cantante. La casuística en este sentido indica que lo vivido por  Lavoe aquella noche no fue un hecho aislado. A veces me pregunto si la violencia que caracteriza al continente americano tiene que ver con el ruido en el que viven inmersos sus habitantes. Vargas Llosa en su novela La fiesta del chivo narra un episodio en el que la protagonista, tras muchos años de ausencia en Nueva York, regresa a su natal Santo Domingo, una capital que recodaba más apacible y serena. “Hoy, todos los sonidos de la vida, motores de automóviles, casetes, discos, radios, bocinas, ladridos, gruñidos, voces humanas, parecen a todo volumen, manifestándose al máximo de su capacidad de ruido vocal, mecánico, digital o animal (los perros ladran más fuerte y los pájaros pían con más ganas). ¡Y que Nueva York tenga fama de ruidosa!  Nunca, en sus diez años de Manhattan, han registrado sus oídos nada que se parezca a esta sinfonía brutal, desafinada, en la que está inmersa hace tres días”. El ruido y la algarabía propia de estos países, del Rio Bravo hacia abajo, suelen  ir acompañados de alcohol destilado ya sea tequila, ron, aguardiente, pisco o cachaza. En el Cono Sur, donde impera el fermentado, es decir el vino, hay más serenidad. Parece que el alcohol producto de la maduración en barricas, que a veces espera años para llegar a las mesas de los consumidores, es más adecuado para la conversación y la calma y  casi ajeno a la bulla y el griterío. A lo mejor los colombianos, que tanto ansían la paz, podrían empezar por rebajarle a la ingesta de alcohol destilado, cambiar tal vez al vino,  parar la algarabía y detenerse, sin ir más lejos, en esta sentencia del filósofo paisa Fernando González: “En el silencio no hay humildad ni orgullo, obediencia ni mando, pobreza ni riqueza, bien ni mal. ¡Es el silencio! No hay nada por encima ni por debajo del silencio, que es la paz”.  Yo, por mi parte, debo una carta de excusa a Vicente Fernández y a Jorge Celedón, por si les ha llegado ya algún rumor sin fundamento. Otrosí: Después de la publicación del primer post, Lo que hay detrás de un nombre, un lector me envía este link cuyo contenido abunda en lo dicho allí. Una verdadera infamia de la que es responsable únicamente Registraduría Nacional de Colombia:   http://vimeo.com/24148560 Quién es Jairo Varela:  http://www.kienyke.com/kien-fue/jairo-varela/ La copa rota:   http://www.youtube.com/watch?v=Ysxch1kVc6U
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