¿Propuesta permitiría tomar vino en horas laborales?

¿Propuesta permitiría tomar vino en horas laborales?

12 de julio del 2017

Necesito que por un segundo abran la mente. Piensen un poco en la cultura gastronómica, en el aporte y evolución de nuestras tradiciones y el descubrimiento de muchos sabores que traería infinidad de beneficios a nuestras comidas e inclusive, hasta llamaría a la inversión internacional para crear una nueva industria completa en Colombia que generaría empleos y nuevas oportunidades para el campesino y sus tierras y… después les cuento más, pero “párenle bolas” a esta iniciativa.              .

¿Por qué el común de la gente solo toma vino en fechas especiales o lo compran para un ponqué? –Estoy diciendo el “común” de la gente, no me vaya ahora pues a vaciar si usted es un ilustrado en el tema.

¿Por qué hay gente a la que le sirven una copa de vino al almuerzo, luego le sirven el almuerzo y le pide al mesero una gaseosita para acompañar el almuerzo? ¿Y el vino qué?

Como no crecimos ni tuvimos una industria vinícola, obvio, no tenemos idea de tomar vino porque nunca tuvimos esa tradición y vivimos en una burbuja de ignorancia frente a este exquisito líquido. (Todos somos ignorantes en algo, no se sienta agredido por la palabra).

Gracias a esto, desafortunadamente encontramos el vino como una bebida que adorna momentos especiales y no como una bebida que puede acompañar todas sus comidas, que trae beneficios para su salud y le mostrará sensaciones inmensamente agradables en su paladar.

En mi sección de: “Otros datos interesantes”, les cuento que el diario La República mostraba hace unos años los resultados de una firma que identificó un incremento del 61% en el consumo de vino en Colombia entre los años 2007 y 2012.

Esto ya es un paso muy importante ya que cada día la gente le está dando una oportunidad al vino como acompañante para sus comidas o le ha abierto un campo en sus ratos de ocio. Al día de hoy podría afirmar que todos tenemos una botella de vino en casa y que en algún fin de semana cercano esa botella pasará a mejor vida.

El primer paso para romper la timidez y ser parte de esta teoría en donde el vino se debe convertir en un acompañante para sus comidas, es perdonar a la primera persona que le ofreció un vino. Normalmente es un familiar el que con seguridad le “empujó” su primer vino Cabernet Sauvignon con un buñuelo en una novena y ahí se le tiraron el gusto por los vinos. Es el momento de olvidar eso y saber que muchos vinos  traen en su etiqueta trasera unas notas de cata o maridaje en donde le sugieren con qué puede acompañar el plato. (Si prueba un carménère con el buñuelo le sabe mejor, créame).

Sé que va en gustos pero un vino puede acompañar su comida mejor que un jugo. ¿Qué tal una copa de vino con su almuerzo? Sí, ¡Hoy! O bueno mañana, dado el caso que esté leyendo esto en la noche. ¿Qué va a almorzar? Una copa de vino al día con el almuerzo sería espectacular o si usted cena en la noche acompañe su plato con una copa de vino. Por favor no le meta Cabernet Sauvignon a todo, Google es una excelente herramienta para asesorarse.

Concretando y cerrando esta breve idea, toda empresa debería permitir a sus empleados el consumo de una copa de vino con su almuerzo siempre y cuando no afecte su trabajo, no haya llevado el carro ni la moto o corra algún riesgo de accidente por esto. Incrementando el consumo de vino por persona ayudaríamos a crecer un sector que puede traer mucha inversión en nuestro País.

Más allá del gusto claro que tengo por los vinos, me encargo en mi diario vivir de compartir un poco de lo que sé acerca de esto con quienes me rodean. La gastronomía es una industria con gran potencial. Nuestros sabores son de talla internacional y tenemos mucho por mostrarle al mundo.

Un destino gastronómico mundial puede ser Colombia en un futuro cercano y sin depender del Gobierno y su promoción. Cada plato preparado en casa hace parte de nosotros, de nuestros sabores y nuestra historia. La historia de nuestros sabores no la hace el “caldo maggi”, la historia la hace la mezcla de sabores que tenemos grabados en la mente cuando sale un hogao, unos fríjoles, una arepa, un ajiaco, una mojarra, un sancocho y sumado a todo esto le podemos poner un vino. Nuestros platos tradicionales jornaleros son un tesoro. Vale la pena intentarlo y transmitirlo.

Si algún jefe permite esta copa de vino en horas laborales por favor me avisan para mandarme hacer una estatua.

¡Salud y buen provecho!

Santiago D. Otero

IG @lascriticasdetato

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Twitter: @tatootero79

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