Review de ‘El Último Aliento’, primera película hecha en Cúcuta

Review de ‘El Último Aliento’, primera película hecha en Cúcuta

4 de junio del 2015

El Último Aliento es el primer aliento de cine que se vive en la frontera, olvidada por Colombia, estigmatizada y señalada por la ilegalidad. Ahora, desde el septimo arte, Cúcuta se muestra al mundo con una historia de aficionados al fútbol que, sin importar las consecuencias, hacen lo que sea por su equipo. Como le sucedió a Wilson, protagonista del filme que muere acomodando una bandera.

Así pues, la trama del largometraje gira en torno a la afición que despierta el deporte y el romance, un poco escondido, entre dos jóvenes: una chica hincha del Millonarios y un aficionado al Cúcuta Deportivo. Los dos, a pesar de las rivalidades que desprende una camiseta de color, hacen lo posible para estar juntos. Desafortunadamente, Wilson (“Tuto” Patiño) muere. Karen (Laura Londoño) hará lo que sea para que su muerte se honre en el estadio, su lugar preferido, en plena final del campeonato. Un final épico. Épico también la producción, que en 20 días logró hacer el rodaje.

El equipo técnico y asistentes, netamente regional, trabajó día y noche -a veces 18 horas seguidas y espantando disimuladamente mirones que estropeaban las escenas- para lograr el producto final.

La historia es ligera y sencilla. Se busca mostrar la otra cara del fanatismo, la cara buena. En ningún momento se escuchan malas palabras o actos violentos y no pelean porque tiene una camisa del otro color. Por supuesto, todos los hinchas no son atarvanes.

La comedia, en algunos momentos alcanza la comedia negra, que cae bien al espectador. Wilson, el protagonista, me hace acordar del balón que acompañó a Tom Hanks en su aventura de naufragio. Para Tom Hanks era importante la compañía del balón de marca Wilson, para la barra del Cúcuta Wilson era su líder.

En cuanto a las actuaciones. Los espectadores quedamos gratamente sorprendidos con algunos figurantes locales, que se lucieron en la pantalla y supieron aprovechar esos minutos de fama. Por ejemplo, los dos figurantes que pidieron a Wilson la papeleta para el chance. El ocañero, quién hace de barrista, también deja una grata impresión.

En cuanto a la cinematografía, una señora a mi lado criticó algo: “La cámara siempre de cerca, no me gusta”. No le gustó el excesivo uso de  planos cortos. Desde mi punto de vista pienso que se debe al presupuesto.

Cabe resaltar, que en un momento de la película hay un error de edición. Cuando se juega la final entre los equipos del Cúcuta Deportivo vs Millonarios, el papá de Karen observa el partido, pero cuando se enfoca el televisor, sale el partido de Millonarios vs Atlético Nacional de la década pasada. Sin embargo, nadie se dio cuenta, la gente disfrutaba.

La sala de cine, abarrotada y llena de expectativa, es el factor (última palabra) para saber si una película es o no un éxito. En las salas de cine de Cúcuta en muchos momentos las risas, los suspiros y aplausos interrumpían la proyección. No faltaba el chistoso que comentara con emoción que habían grabado en su barrio, o que aquella persona que aparecía lo distinguía de la cuadra, no faltaba. Pero queda claro que a la gente le gustó y hasta ahora, sin tener una referencia de taquilla, me atrevo a decir que es un éxito.

El Último Aliento, filme cucuteño, es un buen augurio para lo que vendrá después en el cine regional de la frontera.

@JuanCachastan

El Último Aliento está en las carteleras de cine del país

La sala de cine abarrotada presagiaba buen augurio.

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