Se les olvidó contarnos

14 de enero del 2015

Se les olvidó contarnos

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el
momento oportuno. Con el propósito justo y del modo correcto, eso,
ciertamente, no resulta tan sencillo.”

Aristóteles, Ética a Nicómaco.

Y es que a diario todos pasamos por esa inútil pelea de luchar con lo que sentimos…claro, no es fácil arrancar el día con un trancón monumental, en el que llegar al trabajo no se convierte en un trayecto natural, sino más bien, una carrera de carros en la que entre más rápido llegues y más rivales pases alcanzarás la meta. Si además, le sumamos que las cosas en nuestra vida no están fluyendo como esperamos, es más que normal, que al llegar a nuestro destino ya tengamos suficiente energía negativa como para aguantar un sinfín de cosas que se aproximan.

Es entonces, cuando empezamos a desquitarnos con el primero que nos habla y así, como una cadena, vamos arruinando el día de los otros, mientras ellos arruinan el nuestro. Nos volvimos tan débiles, que nos quedamos sin la capacidad de entender que si depositamos el equilibrio de nuestro estado de ánimo en el exterior, pues sencillamente, nunca estaremos bien.

 Si de algo estoy segura, es que se les olvidó contarnos que las emociones también necesitan inteligencia. Nunca nos contaron cómo afrontar un fracaso laboral, un mal comentario, una mentira, nunca nos enseñaron a ganar bien y mucho menos a perder… olvidaron mencionar la importancia de escuchar, de tolerar, hemos llegado a matarnos por celos, envidia, religión, a matar porque sí.

A todo el mundo se le olvidó que el amor desaforado sin condiciones ni restricciones es nocivo, se les olvidó decirnos que es más importante aprender a pensar lo que se quiere decir, antes que aprender a hablar, crecimos en un mundo en el que le damos prioridad al “Qué dirán”, olvidando el “Qué diré”. Nos centramos en agradar a los demás y jamás pensamos que debemos empezar por agradarnos a nosotros mismos.

 Nos enseñaron a caminar pero nunca a tener los pies en la tierra, nos enseñaron los tiempos verbales pero nunca la importancia del presente, también que el dinero es poder, que a la vida vinimos a luchar y a sufrir y que el mundo está lleno de envidia y rencor. Claro, era más fácil eso que enseñarnos que lo que se hace con amor da más poder que cualquier otra cosa, que la vida es aprendizaje y felicidad y que el rencor y la envidia envenenan y enferman.

 Que no se nos olvide a nosotros, enseñarle a las nuevas generaciones, cómo actuar ante el fracaso, y sobretodo cómo hacerlo ante el éxito, que aprenden la importancia de la tolerancia, que disfruten el presente y no pasen horas pensando en qué pasará más adelante o en qué perdieron antes… que tengan ambiciones sanas, que sepan dar amor y sobre todo darse amor, que sepan vivir en sociedad se respeten y respeten.

Eso es lo que realmente necesitamos 

@mapi_duarte

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