Su corazón dejó funcionar, dejando herido el mío

8 de agosto del 2012

Jairo Varela dijo: ¨No le tengo miedo a la muerte, sino al momento de la muerte¨ Y yo le tengo miedo a que nos hemos quedado sin su música.

No quiero parecer oportunista, ni fanática de último momento, pero la ida del Maestro Jairo Varela, alma y timón del Grupo Niche, nos deja a todos los valle caucanos un hueco enorme en el pecho, un nudo en la garganta y un cruce de piernas aburridor. Infortunadamente su gran corazón, dejó de funcionar, déjanos a todos los valle caucanos una herida muy profunda.

Me considero hija de la salsa, concebida bajo la complicidad de sus letras, con las que mi padre conquistó a mi madre y con las que juntos parrandeaban hasta llegar a la cama. Porque debo ser clara los 80´s fueron unos años de locura para los jóvenes valle caucanos, que fueron testigos y gozaron la época dorada de la salsa colombiana.

Autor del himno de la Feria de Cali, que con el paso de las noches se ha convertido en un patrimonio de la ciudad. Sin proponerselo Jairo Varela escribió la canción que puso Cali en el mapa mundo, una canción que nos representa como ciudad, que donde quiera que uno esté hace que la piel se erice, lo invada las ganas de bailar y se le haga agua la boca por tomarse un Ron Blanco.

Todas sus letras, todos sus ritmos son un legado propio del pacífico, creo que es una inteligencia colectiva, y es que a todos los que nacimos en las décadas de los 70´s, 80´s y principios de los 90´s nos criaron con ese sabor de música. Recuerdo aquellos bailes a los que asistían mis padres, fiestones de días enteros donde los niños nos quedábamos dormidos en los sillones arrullados por los sones del Grupo Niche, melodías que por medio de la hipnopedia se quedaron grabados en nuestras mentes y corazones, como marca única de una generación que vibró con música auténtica, hecha por nosotros mismos, música que nos reflejaba como pueblo y que nunca quiso copiar o parecerse a ninguna otra.

Gotas de lluvia quedaran sobre mis mejillas por un buen tiempo. Jairo, todo el mundo te canta y te cantará, gracias por ese legado incalculable que nos dejaste. Adiós.

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