El domingo en la noche estuvieron pasando un documental en la National Geographic:"EL MAYOR FRAUDE DEL CICLISMO" Qué extraño lo de ese increíble deportista Lance Armstrong que corría bien hasta que unos laboratorios han demostrado que corría mal. Qué conmovedoras sus declaraciones públicas, asegurando que era inocente de haber ganado todas las carreras. Qué curiosa su indumentaria. Qué hermosa su bicicleta cuya espectacular simetría proponía una aspiración de orden moral.
¿Sería correcto, con los mismos argumentos con los que le han desposeído de los títulos, sacar a Edgar Allan Poe de la historia de la literatura? Después de todo, escribió algunos de sus mejores relatos bajo los efectos del alcohol. ¿Debería gustarme todavía Radiohead? Al fin y al cabo, la mayoría de su música ha sido creada bajo los efectos de las drogas.
¿Es lícito que disfrute con un vídeo de Lance Armstrong después de lo que han descubierto en su orina? ¿Es normal conceder a la orina esa capacidad de decisión sobre el gusto? ¿Entonces por qué los esteroides no son trampa en el fisicoculturismo profesional? Pues obviamente porque todos los culturistas de alto nivel los utilizan, dentro de este deporte los fármacos son un pilar fundamental, sin química; la mayoría de ellos se mirarían como niñas anoréxicas de 14 años, el fisicoculturismo a niveles profesionales es un deporte extremo, se trata de llevar el cuerpo más allá de los límites naturales de la misma manera que un auto de Formula 1 ayuda a los pilotos a ir tan rápido como sea posible o un sofisticado equipo de alturas le ayuda a los escaladores profesionales a subir más alto. El instinto natural del ser humano es exceder los límites y las drogas son sólo otra manera de probar que es posible ir más lejos.
Pero como toda aventura extrema conlleva un riesgo, los boxeadores por ejemplo corren el riesgo de una lesión cerebral o incluso la muerte. Los pilotos más rápidos de Fórmula 1 saben que el más mínimo error puede significar derramar sangre sobre la pista. Las montañas más altas están llenas de cuerpos congelados de aquellos que no pudieron lograrlo. Los fisiculturistas y deportistas profesionales tienen que lidiar con el estrés al que son sometidos sus cuerpos, tendones, mentes y órganos internos debido al uso indiscriminado de fármacos y todo por la recompensa de crear un físico que desafía la naturaleza humana o por una Copa Mundial de fútbol o por una medalla de oro olímpica.
Supongamos que Gabriel García Márquez hubiera escrito Cien años de soledad bajo los efectos del Cannabis. ¿Qué pensarías de él? ¿Le quitaríamos su Nobel de Literatura? Ahora pensemos que Leonardo da Vinci hubiera pintado La Mona Lisa bajo la influencia de una poderosa Psilocibina (Hongos) ¿Retiraríamos su obra del museo del Louvre? ¿La rechazarían las casas de subastas? Digamos que Antoni Gaudí, ese fantástico arquitecto catalán, hubiera proyectado La Sagrada Familia bajo la influencia de un jarabe para la tos con codeína. ¿No irías a Barcelona ver semejante obra maestra? ¿Te gustó la actuación del actor Heath Ledger cuando interpretó al Joker en la película The Dark Knight? Pues rodó drogado la mayoría de escenas y ganó el Oscar a mejor actor de reparto. Y si aplicaramos a la poesía los mismos criterios farmacológicos que al deporte, ¿continuaríamos recomendando en las escuelas los libros de Rafael Pombo? ¿Es más condenable la ingestión de EPO que la del láudano? ¿Qué haríamos con La Biblia si un historiador, o un farmacéutico, descubrieran que había sido escrita bajo los efectos de la Butilona?
El otro día, Messi cogió el balón en la mitad del campo y lo llevó hasta la portería del contrario con la suavidad de un fantasma. No corría, flotaba sobre el césped frente al desconcierto de sus adversarios, que observaban al jugador como una aparición. ¿Seguiría siendo igual de genial aquella jugada si el argentino hubiera ido de anfetaminas hasta las cejas? Hablé con un amigo aficionado al fútbol (yo sólo soy un espectador) y me dice que las medidas antidoping son para preservar la salud de los deportistas. ¿Y la de los músicos, y la de los actores, y la de los escritores? ¿Y la de los banqueros? ¿Qué tomará Luis Carlos Sarmiento Angulo para lograr cada año beneficios más espectaculares que el anterior? ¿Es el empleo temporal una droga? ¿Son las redes sociales Instagram, Facebook algún tipo de droga? ¿Podríamos considerar que la ingestión de becarios descalifica los balances financieros? ¿Cuántas botellas de vodka se tuvo que tomar Fernando Vallejo para escribir una novela tan larga y tan aburrida como 'La virgen de los sicarios'?¿Se daría Lovecraft masajes tailandeses con final feliz para lograr esas impagables dosis de horror cósmico que nos regaló en cada uno de sus relatos? ¿Qué pasaría si me pongo ortodoncia por segunda vez? todo son preguntas...
