Trump: y el ego conservador

Trump: y el ego conservador

21 de octubre del 2015

Sé que el famoso comb-over con el que estila su cabello debería ser razón suficiente para descalificar a Donald Trump de la carrera presidencial por la Casa Blanca.

También sé que el tamaño descomunal de su ego es su principal plataforma política, pues nadie utiliza la primera persona del singular como él para enarbolar el famoso sueño americano de la fortuna material como este mujeriego empedernido, que hizo su fortuna construyendo casinos y edificios descomunales alrededor del mundo.

Ahora que puntea las encuestas para las elecciones primarias del Partido Republicano (Grand Old Party, GOP), muchos se sorprenden que haya sido la incorreción política de este empresario convertido la que lo haya catapultado a la preferencia de los electores, principalmente de origen anglosajón, que conforman la base electoral de los conservadores. Pero muchas de las minorías que llevamos un buen tiempo en los EE.UU. sabemos y sufrimos lo que los expertos llaman inequidades sutiles (subtle inequalities) basadas en nuestro origen racial, aún muy incrustadas en una gran porción de sociedad americana, especialmente en los denominados wasp (white, anglo-saxon and protestant) sin mucha educación.

Y fue precisamente Trump, el que recogió este sentimiento escondido y políticamente incorrecto, y expresó abiertamente lo que muchos piensan y sienten en secreto: que los inmigrantes están destruyendo la cultura “americana” en su propio país.

Por detestables y errados que resulten sus comentarios xenófobos, la coherencia entre lo que piensa y lo que dice resulta sorprendente para alguien que aspira a una elección presidencial, y la honestidad, tan dada y apreciada en la cultura protestante, es en la que se han reconocido muchos potenciales electores que lo mantienen arriba en las encuestas.

Estoy de acuerdo con él en lo hipócrita que resulta esa reinita colombiana que trabaja para su marca, que pese a no estar de acuerdo con su visión errada de los inmigrantes mexicanos, y por extensión de los latinos, sigue trabajando para una de sus empresas solo por la dignidad de su bolsillo.

Resulta paradójico que sea precisamente la cultura Latina, la que más se acerque a los postulados sociales conservadores que se apoyan en la familia, la importancia de la iglesia, la prohibición del aborto y el matrimonio homosexual, por ejemplo, la que se vea más rechazada por la base conservadora, solo por su origen étnico, cuando, como todo el mundo sabe, Estados Unidos es un país de inmigrantes.

Resultaría, sin embargo, muy difícil para Trump llegar a ser presidente de la única super-potencia que queda en el mundo, no solo porque la masa crítica republicana sabe de sobra que sería aplastado por Hillary, la inevitable candidata demócrata en una contienda electoral, sino porque estados críticos como Florida, y acaso Texas, con una importante mayoría latina, en donde los republicanos han tenido alguna oportunidad de ganar su voto, serian convertidos en estados demócratas que condenarían para siempre la suerte del GOP.

Pero tampoco debemos olvidar que Estados Unidos fue capaz de elegir aquel inepto presidencial, que no sabía localizar a Europa en un mapamundi, como su presidente por ocho largos años.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.