Apretémonos el cinturón

21 de diciembre del 2010

Por supuesto que el invierno es grave, gravísimo, es una hecatombe real que no para de hacer daños, por la cantidad de damnificados que deja a su paso entre muertos, desaparecidos, heridos, ciudadanos con hambre y con frio, sin trabajo, salud, educación, vivienda y servicios públicos, que se suman a los millones de colombianos que, desde antes, viven moral y físicamente secuestrados por la pobreza.

Estamos realmente ante una verdadera emergencia nacional que debemos atender prioritariamente con impuestos transitorios, con ayuda humanitaria extranjera, con más empréstitos internacionales y con recursos destinados a los reinsertados y desplazados porque, ante la magnitud de la tragedia, cualquier ayuda es poquita para reconstruir, por lo menos una cuarta parte del país que se encuentra sumida en el agua. Tenemos que tomar conciencia de esta catástrofe producida por la naturaleza y por la corrupción politiquera con la que se han manejado las corporaciones autónomas regionales encargadas, en parte, de prevenir este tipo de hecatombes.

El Sr. Presidente y los Sres. Ministros deben ocupar buena parte de su tiempo en sacar el país a flote, en reconstruir municipios enteros, en habilitar tierras antes productivas y en construir las carreteras que se borraron con el agua y los derrumbes. Es hora de demostrar solidaridad con el gobierno y con los compatriotas que perdieron lo poco que tenían; es hora de apretarnos el cinturón; y es hora de direccionar el gasto público hacia las zonas afectadas por el invierno.

El presupuesto general de la nación se debe reorientar y el Presidente Santos debe nombrar, inmediatamente, uno o varios gerentes (como el Dr. Luis Carlos Villegas cuando el terremoto de Armenia) que solamente le reporten a la Presidencia de la República, toda vez que se debe tanto administrar la pobreza como los recursos financieros, físicos y humanos, sin perder de vista el principal objetivo del país entero que es recobrar y construir lo que el invierno ha destruido. Muchos gastos se deben suprimir o dejar para vigencias posteriores, tanto como disminuir los absolutamente necesarios, como por ejemplo, los presupuestados para las elecciones del próximo mes de Octubre de 2011.

En este sentido, merece especial mención el gasto en el cual se incurrirá para elegir, por mandato constitucional, Gobernador del Valle para escasos once meses, entre Enero 23 de 2011 y Enero 1 de 2012,  fecha en que se vence el período para el que fue elegido el Dr. Abadía, antes de que el Sr. Procurador lo destituyera. Ahorrémonos el dinero que se va a despilfarrar en esta elección atípica y se legalice y prorrogue el mandato del actual Gobernador Lourido, hasta Enero 1 de 2012; dinero que bien manejado se debe invertir mejor, a la luz del estado de emergencia, en ayudar a los damnificados pobres del departamento cuyas tierras quedaron destrozadas e inmersas en el agua.

De suerte que las ambiciones politiqueras, de los senadores Germán Villegas y Dilian Francisca Toro, tanto como las de los dirigentes regionales del PIN Drs. Juan Carlos Abadía y su padre, junto a las del Dr. Juan Carlos Martínez (hoy despachando desde la cárcel) pueden esperar hasta el mes de Octubre de 2011, fecha prevista para elegir, por un período de cuatro años, a gobernadores, alcaldes, diputados y concejales.

Nota editorial: esta columna fue enviada por el autor el viernes 17 de diciembre

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