Construya su felicidad

Publicado por: admin el Mié, 08/01/2020 - 05:36
Share
Sí, de acuerdo, la felicidad no es un eterno momento de  bienestar; tampoco es una meta alcanzable de la cual no sigue nada mejor; menos aún, es un estado al cual se llega para permanecer con la so
Construya su felicidad
Sí, de acuerdo, la felicidad no es un eterno momento de  bienestar; tampoco es una meta alcanzable de la cual no sigue nada mejor; menos aún, es un estado al cual se llega para permanecer con la sonrisa a flor de labios y la plenitud expresada en la dulce mirada; no, nada de eso, pero sí es posible vivir con una intensa sensación de armonía, de paz, de sosiego, y todo eso, puede o no estar acompañado del éxito personal y profesional, aunque vale dejarlo notar, pareciera que casi siempre el éxito va en contravía de todos esos atributos que le reconocemos a lo que de muy distintas maneras llamamos felicidad.  El éxito, es fácil comprobarlo mirando la vida de famosos, poderosos y magnates, atrae dos de los más destructivos y tormentosos males de nuestro tiempo: la depresión y la ansiedad. La primera generada por el pasado, es decir, por todo aquello que arrastramos de nuestros propios errores, equivocaciones, daños o malas decisiones, las cuales, en todos los casos, ya no podemos corregir. La segunda, causada por lo que aún no ha pasado, y que por lo tanto, tampoco está en nuestra manos definir. Es decir, los males mentales que se confunden con crisis emocionales, son también dolores espirituales que padecen muchos seres humanos por falta de respuestas internas o de alicientes a la manera de sus pretensiones. Entonces, siempre queda un camino y es auto construir felicidad. Yo les propongo un catálogo, fácil de aplicar y listo para ejecutar en el nuevo año: 1. Crea en Dios. Si es ateo o agnóstico, constrúyase uno porque cuando se quiere conversar con alguien distinto a ese otro yo con el que todos hablamos, Él estará atento y le dará respuestas. Y aunque puede ser un exabrupto, Dios no necesita religiones. Invóquelo y sorpréndase con sus respuestas. 2. Barra el alma. Si quiere, dígalo de otra manera: no le eche basura al corazón. Todos esos odios, esas venganzas por cobrar, ese listado de personas que no le caen bien, esas envidias que no reconoce pero que le aprietan el corazón, esos celos malignos, esas rabias resabiadas, todo eso, a la única persona que le hacen daño es a usted. Barra el alma todos los días, verá que bien se siente. 3. Ame a la familia. Todos los demás amores, todos, son pasajeros y aun cuando generan placeres y buenos ratos, sólo estarán con usted en sus momentos de bienestar económico o triunfo profesional, después se esfuman. Su familia entonces es el único refugio que permanece si usted se decide por su bienestar y por manifestarles, con su lenguaje y su actitud,  amor y agradecimiento. 4. Sirva. Ningún cargo se justifica cuando usted lo aprovecha solo para su bienestar. Muchas pequeñas ayudas permitirán que otros también salgan adelante: recomiende a alguien para un empleo, ofrezca una oportunidad de trabajo, facilite un ingreso a la universidad, done un uniforme, abra campo a una práctica, enseñe un oficio. No de, abra puertas, facilite opciones. 5. Reaccione cuando esté en calma. O dígalo al revés: no reaccione en caliente. Si lo hace, causará y se causará daño. Recupere el aliento, la calma, la capacidad de discernir y entonces hable y actúe. Con la cabeza caliente o el corazón adolorido todo lo que determine le saldrá mal. 6. Sea buen anfitrión. Genere a su alrededor, en su casa, en su oficina, en su ambiente de trabajo un clima de confianza, de bienvenida, de amabilidad, de manera que todo aquel que llegue donde usted se sienta bien recibido. Por ende, no demuestre poder, ¿para qué? El más mágico de los poderes, es aquel que se alcanza con el bienestar del otro porque en últimas lo beneficiará a usted de vuelta. 7. Disfrute del arte. De cualquiera, porque el arte es la sonrisa del alma. La música por ejemplo, armoniza; la pintura te transporta a otras dimensiones; la escultura te magnifica; la danza te eleva; el cine te permite vivir emociones indescriptibles; la lectura te lleva a imaginar y a percibir otras realidades; la arquitectura, por su parte, te acerca al hombre de todos los tiempos. 8. Cocine. Lo que algunos logran con el yoga o la meditación, es posible alcanzarlo en la cocina. Allí, habitualmente, usted se interioriza, se sintoniza con su otro yo, se armoniza en medio de olores, colores y sabores y se relaja de tal manera, que ni comer lo que preparó, necesita. 9. Viaje. Se lo aseguro: viajar es estudiar, es gustar, es sentir, es compartir, es conocer, es descubrir, es sorprenderse, es comparar, es tumbar mitos, es construir verdades. Pero viajar no es ir a tirarse en una playa o irse a dormir a hoteles extraños. Es caminar, montarse en lo que se mueva, rodearse de gente del común, probar los sabores locales, sumarse a las manifestaciones folclóricas, mirar y sentir la naturaleza. 10. Dé gracias. A Dios no le pida nada, Él sabe quién es usted y qué necesita. Eso sí, agradézcale por todo lo que reciba y por lo que logre, por lo que le den y por lo que alcance, por lo que tiene y por lo que desea, por quienes le quieren y por quienes le hacen reaccionar. Ah… pero también agradezca a su familia, a su equipo de trabajo, a cualquiera que le haga un favor, a quien le preste un servicio, a quien le abra sus puertas, a quien le de paso. Agradezca, si me lo admite, es una trampita para recibir.