El lado positivo de la enfermedad

2 de abril del 2011

En música es frecuente encontrar los “arreglos” que un músico hace sobre la partitura de otro, con el fin de ponerle su sello personal, permanece la esencia, cambia la melodía. Hoy voy a permitirme hacer lo mismo con un escrito que circula por estos días de blackberry en blackberry y de E-mail en E-mail. Una de las grandes ventajas del internet, compartir casi instantáneamente lo que deseamos, con quien queremos y con muchas, muchas personas más.

El escrito original, de cuyo autor no viene el nombre, se titula: “Cuando el cuerpo grita…lo que la boca calla”. Una bella manera de expresar como la enfermedad logra que hagamos aquello que sin ella, no seriamos capaces. Encontraras primero la frase del texto original, seguida por mi variación.

El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora. El llanto interior aparece cuando socialmente no nos permitimos llorar en público, cuando tapamos las emociones de tristeza y pesadumbre. Compartir las emociones en forma abierta y espontanea nos acerca, despierta la compasión y solidaridad. Podemos superar el temor a parecer “débiles”, si logramos llorar sin tapujos. Posiblemente tengamos menos episodios de gripa.

El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones. La inseguridad en nosotros mismos frena la expresión verbal de nuestras ideas, creemos que el otro tiene la verdad y reprimimos la nuestra. La faringitis y la laringitis son nuestro medio para callar, cuando no tenemos el coraje interior para hablar.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir. Las rabias  hacia sí mismo. “Quemarse por dentro”, la gastritis, refleja critica desmedida, rabia por lo que se siente, generalmente respecto a sí mismo.  Somos despiadados con nosotros sin saberlo. La cura se obtiene al amarse más, al tolerar nuestras debilidades. Luego con decisión y responsabilidad  transformamos aquello que nos hace daño.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta. La obesidad protege, pero al mismo tiempo refleja la víctima que llevamos dentro. Víctima porque no obtenemos lo que deseamos, hay insatisfacción por las circunstancias de vida y entonces nos protegemos emocionalmente con la barrera de la obesidad. La oportunidad es crear el mundo que queremos, que nos hace feliz. Cambiamos insatisfacción por felicidad y la obesidad desaparece.

El texto original continúa así: La diabetes invade cuando la soledad duele. El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan. El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar. La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable. Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas. El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza. La presión sube cuando el miedo aprisiona. Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza. La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

La enfermedad tiene entonces su lado positivo. Nos ayuda a conocer nuestras debilidades, nos permite enfrentar la sociedad más amablemente, nos conduce a la senda del amor por nosotros y por los demás. Finalmente tenemos la responsabilidad de crecer, de fortalecernos, para en próximas ocasiones no tener que utilizar la enfermedad de parapeto. Podemos “Hablar, sin que el cuerpo tanga que gritar

Feliz viaje a tu interior.

Carlos Juan Antonio Toro Torres
Médico, Medicina Mente-Cuerpo
www.medicointerior.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO