El show político y la hermana: testigo, víctima o cómplice?

4 de marzo del 2011

Como mi responsabilidad frente a uno de los temas fundamentales de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, es procurar mantener vigente; o mejor generar conciencia en las entidades del Estado, las organizaciones y hasta en las propias víctimas, a través de la preservación de la memoria histórica, no puedo dejar pasar las declaraciones de la señora Alba marina Escobar; hermana del extinto narcoterrorista Pablo Emilio Escobar Gaviria. Pero antes de esto es importante aclarar que siguen siendo los terroristas y narcotraficantes los protagonistas y beneficiarios de las normas actuales y de la sonada ley de víctimas que encontró la radicación de su ponencia el lunes pasado en la Comisión Primera del Senado. Es fácil de entender, que las normas que supuestamente están diseñadas para reparar a las víctimas no son más que instrumentos de los cuales se valen para los falsos positivos, falsas desmovilizaciones, exigir beneficios injustos, y seguir forjando impunidad. Antes de entrar en materia quisiera hacer la siguiente reflexión, diciendo que si el compromiso del presidente santos de “saldar la deuda moral con las víctimas” se va a lograr con una Ley de Víctimas y Restitución de Tierras que reconozca a los sujetos pasivos de la violencia en Colombia desde el 1 de enero de 1986. Se pregunta uno si esto es serio, si es no discriminatorio si es incluyente y si ahí se cumplen los preceptos de verdad, justicia y reparación. En lo personal, creo que las víctimas del resto de la década de los 80 e inclusive de las décadas anteriores quedan por fuera de la memoria histórica del país y genera resentimientos y con seguridad más violencia. En este orden de ideas, los ponentes se vienen convirtiendo en cómplices y propiciadores de más impunidad, pues confeccionando leyes de esta clase, negando la condición de víctimas y desconociendo sus derechos, no se salda la deuda moral de la que habló el gobierno en un rimbombante show en la Casa de Nariño cuando presentaron el proyecto de Ley de Víctimas, al cual nos invitaron a las organizaciones a oír testimonios y a ver las caras de consideración de los senadores y el gobierno. Una vez más confirmo que no fue más que un show político barato.   

Durante las dos semanas anteriores, mientras se redactaba la ponencia, estuve muy activo intercambiando comentarios con el Honorable Senador Juan Fernando Cristo, hice algunos aportes y reclamos, pero al ver ya los resultados del consenso entre las bancadas y el gobierno lo busqué para que oyeran a las víctimas, para preguntar sobre los diálogos regionales y las demás actividades que se debía llevar a cabo en la gestión legislativa y no recibí respuesta alguna. Esto es verdaderamente aberrante, es una falta de respeto y consideración con las víctimas que tienen puestas sus esperanzas, en que por fin el Estado deje su indiferencia frente a ellas y tengan un instrumento legal serio y justo que reconozca sus derechos, luego de haber visto pasar durante años la impunidad frente a sus vidas.

Visto lo anterior, diremos que este tipo de actitudes de los “padres de la patria” amangualados con el gobierno, son un platillo exquisito para los delincuentes y una oportunidad perfecta, para que el descaro de los criminales desate pronunciamientos y declaraciones como los que paso a recordar.

A raíz de las declaraciones de la señora Alba Marina Escobar, es mandatorio pronunciarse en algunas letras acerca de lo que la hermana del capo escribe hoy por hoy.

Una vez logramos que la Fiscalía General de la Nación, elevara al rango de “Lesa Humanidad”, no solo el crimen del avión de Avianca, sino 20 más de la organización criminal dirigida por Pablo Escobar Gaviria, y logramos trasladar el proceso que impunemente e irresponsablemente yacía en una esquina de un juzgado en Medellín (copia fiel de nuestra justicia), comenzó el dinamismo procesal de las víctimas en procura de la verdad, la justicia y la muy remota reparación. En este orden de ideas, hemos trabajado solicitando el decreto y práctica de pruebas, dando impulso a la investigación que nos oficia.

Así pues, hemos encontrado, aunque algunas cosas ya “se conocían”, que prácticamente lo único claro en torno a la investigación, es la autoría intelectual de Pablo Emilio Escobar Gaviria en el crimen del 27 de noviembre de 1989.  Desafortunadamente, hemos vivido un manto de duda e injusticia por más de veinte años y medio en nuestro caso.  Con base en lo anterior, vale aclara de parte de la justicia y de quienes vivimos la cotidianidad procesal de la investigación, que las pruebas que obran en el expediente, así como las versiones, las declaraciones en los medios y en general el conocimiento de la opinión pública, no arrojan otra cosa distinta a la de saber que fue Pablo Emilio Escobar Gaviria quien determinó y ordenó llevar a cabo la detonación del explosivo que acabó con la vida de 107 personas, con el fin de obtener un beneficio político y anhelado por él y sus lugartenientes: la no extradición.

Según doña Alba Marina Escobar, su hermano, el hombre más buscado del mundo al final de los 80, era un hombre probo, buen hijo, buen hermano y padre, y que además “democratizó el dinero en Colombia”.  Yo no puedo escribir nada sobre esto, pues no es mi costumbre ser irresponsable al declarar, máxime teniendo en cuenta que lo que sabemos a nivel operativo y  procesal, no deja ver otra cosa que “El Patrón” una vez obtenidas las resultas en la investigación, fue, es y será el autor intelectual de ese crimen y de más de 200 en el país. Prueba de ello son incluso las declaraciones de los cómplices y  sicarios de su organización, así como de las autoridades locales y extranjeras.

La intimidad del hogar y las familias en cualquier contexto que sea, es absolutamente legítimo y respetable, pero la verdad no se puede ocultar con eso ni con nada; es más: mucho menos con eso.

Me despido como siempre dejando esta pregunta a los lectores: objetivamente, ¿será que son las autoridades, los involucrados, los implicados, la opinión pública y nosotras las víctimas los equivocados? o será, doña Alba Marina: ¿qué hay que revisar bien en los expedientes legales antes que en los sentimentales para emitir esas providencias, en este caso? Pregunta que también extiendo a la Fiscalía General de la Nación y a la Procuraduría General de la Nación.

Seguimos trabajando para que no se nos siga olvidando.

Fundación Colombia con Memoria
Twitter: @colconmemoria

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