La biblioteca de San Galo

30 de junio del 2012

A solo pocos kilómetros del lago Constanza, donde confluyen las fronteras de Suiza, Alemania y Austria, se encuentra la ciudad medieval suiza de San Galo (Sant Gallen). En el año 612 un monje irlandés llamado Galo se estableció allí. Su predicación y milagros, entre ellos aquel de un oso que le traía madera y comida […]

A solo pocos kilómetros del lago Constanza, donde confluyen las fronteras de Suiza, Alemania y Austria, se encuentra la ciudad medieval suiza de San Galo (Sant Gallen).

En el año 612 un monje irlandés llamado Galo se estableció allí. Su predicación y milagros, entre ellos aquel de un oso que le traía madera y comida para su subsistencia, atrajeron muchas personas a este lugar, formándose con el tiempo un pequeño monasterio, luego un poblado.

Ya en el siglo IX el monasterio benedictino, fundado en el lugar donde San Galo había vivido, era un importante centro religioso y cultural por sus escuelas y sobretodo por su biblioteca. San Galo fue reconocido en la Europa medieval como centro de sabiduría. Su biblioteca se fue enriqueciendo con obras de los sabios, los pensadores y científicos del momento, Ilustradas por los mejores escribanos y artistas.

Por esos años, el cultivo de lino adquirió gran importancia en la zona. Su comercio y el desarrollo de una importante tradición de bordado y telares de lino, trajeron gran riqueza a la región. Los bordados de San Galo se consideraban entre los mejores del continente.

En el siglo XVII la Abadía de San Galo, con su monumental catedral barroca y su biblioteca, era la más importante de la Suiza actual. Al advenimiento de la reforma religiosa gran parte de la abadía fue destruida, pero la biblioteca quedó intacta.

En la actualidad se puede visitar y se ha convertido en centro de estudios medievales, documentos manuscritos e incunables, impresos hasta el año 1500/ 1520.

La sala principal de la biblioteca, de estilo barroco tardío, se erigió contemporáneamente con la catedral actual, entre 1758 y 1767. Sus frescos, maderas tallas y estucos hacen de ella un esplendoroso lugar. Tal vez, es una de las bibliotecas antiguas más lindas del mundo, comparable con las de la Universidad de Dublín y la del Monasterio Strahov en Praga.

Posee unos 170.000 volúmenes, entre ellos más de 2.100 manuscritos, considerados el tesoro de la colección. A través de ellos se puede seguir mucho de la historia cultural de Occidente, de su poesía y música litúrgica, historia de la lengua alemana, la teologuita bíblica, la historia de la Medicina y de las leyes de aquellos tiempos.

Durante la visita, para la cual uno debe usar unas pantuflas de fieltro sobre los zapatos para proteger el artesonado del piso, se pueden observar las bellísimas iluminaciones de algunos textos. Varios de ellos de procedencia irlandesa e inglesa.

Está aquí una copia del globo terráqueo Mercantor, elaborado en el siglo XVI, el original pertenecía a la biblioteca pero fue saqueado de ella, hoy se encuentra en el museo Nacional de Zúrich. Este maravilloso globo nos muestra un mundo que apenas se vislumbraba. Tal como los describían los aventureros que en esos años lo circundaban. Está decorado con animales y monstruos, copiados de leyendas de los marinos.

La Unesco ha declarado a esta biblioteca Patrimonio de la Humanidad. Qué afortunados somos que esté tan bien conservada para el estudio y disfrute de las generaciones presentes y venideras.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO