La carta del tahúr

13 de julio del 2016

Esta carta es un nuevo show mediático escrita para el auditorio y no para Álvaro Uribe.

opinion

Hay que leerla, tanta adulación y tanta mentira juntas no se encuentran en cualquier carta, es toda una pieza de colección. Me refiero a la que le envió Santos a los medios… y a Uribe. ¿Qué necesidad habría de enviar esa carta? Ni que creyera Santos que su antiguo jefe es un ingenuo que come cuento. Los cuentos de Santos se los comen a duras penas sus amigos si van untados de mermelada.

Comienza su misiva Juan Manuel Santos igualándose a Álvaro Uribe -eso de por sí es un despropósito- argumentando que comparten el haber sido “elegidos presidentes de la República”. Lo que olvida mencionar es que Uribe lo fue por el deseo ferviente de una inmensa mayoría y él por medio de la mentira y la traición… esto hace una gran diferencia.

Y continúa Santos hablándole en plural a Uribe -está bien juntos pero no revueltos, por favor…- diciéndole que “esa responsabilidad nos impone igualmente el deber de liderar con el ejemplo…” ¡Valiente ejemplo el que da a los colombianos este irresponsable presidente! Y no tiene en cuenta que un país no se lidera con ejemplos sino con acciones concretas y positivas de esas que es experto en eludir.

Santos le dice a Uribe que decidió escribir la carta para hacerle una invitación “desde el fondo del corazón” -esto es para morirse de la risa… ¡caramba! ¿desde el fondo del corazón? Lo leo y no lo creo-.

La invitación es para pedirle “ayuda” a quien pretende adular recalcando su “indiscutible liderazgo” –no logro imaginar cuanto le costaría escribirlo en la carta que hizo pública para mostrarse magnánimo. ¿Será que luego de este gesto de “magnanimidad” se sentirá libre para concluir el último acto de su traición?-. “Ayuda” para “aprovechar la oportunidad única de paz que se abre a los colombianos”.

Déjenme digerirlo ¿ayuda para aprovechar una oportunidad que se le presentó a los colombianos como caída del cielo? ¿Luego no es el resultado de largas conversaciones y preparativos de décadas?

“Me siento orgulloso de los resultados que obtuvimos en la consolidación de la seguridad democrática”, se atreve a decir este cínico cuando fue el que destruyó la Seguridad Democrática que estaba en plena vigencia cuando recibió la banda presidencial hace ya casi seis años. Eso que pretende asignarse, es decir la “consolidación de la seguridad democrática”, fue lo que Uribe construyó en ocho años y Santos destruyó en pocos meses.

“Como presidente, continúé asestando los mayores golpes a los grupos armados…” ¿Mentiras como esta dichas en una carta a Álvaro Uribe? Ni que estuviera dirigida a Maduro o a Samper…

Y continúa, sin sonrojarse, hablando de que “junto con nuestros valientes soldados…”, bla bla bla. Presidente Santos… ¡por favor! lea la carta, esta si escrita con berraquera, que el general Bedoya le envió al general Guzmán, en donde dice con claridad que "el general Mora Rangel es una de las fichas políticas escogidas por Juan Manuel Santos para lograr el objetivo de las FARC de desintegrar el país negociando una paz utópica, sacrificando al Ejercito, a las Fuerzas Militares e impidiéndoles ser garantes y velar por la soberanía, independencia, integridad territorial, orden constitucional, la vida, honra y bienes, los derechos y las libertades y así someter al pueblo a una esclavitud que logramos extirpar durante la gesta libertadora hace 200 años en la Batalla del puente de Boyacá”.

Ahora con unas Fuerzas Militares disminuidas física y moralmente se atreve a vanagloriarse de sus “reiterados y contundentes éxitos”? ¿No le dará vergüenza? Se que no… de eso no conoce Juan Manuel Santos.

Además viene a decirle a Uribe que retomó “las conversaciones discretas para avanzar en una solución negociada que su gobierno comenzó…” ¡Eso ya es el colmo!

Y llega el torrente de mentiras: “Presidente Uribe: esta ha sido una negociación seria, juiciosa, ponderada…”(FALSO). Siguen varios párrafos en donde habla del “fortalecimiento de nuestra democracia” (FALSO) ; de que “las FARC entregan todas, todas sus armas a las Naciones Unidas” (FALSO); “abandonan el secuestro y la extorsión” (FALSO); “rompen sus vínculos con el narcotráfico y la minería ilegal” (FALSO); “cesan los ataques a la fuerza publica y a la población civil” (FALSO); que “no habrá amnistía para los responsables de graves crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad” (FALSO); que “este proceso de paz es el primero en el mundo en el que la prioridad son las victimas y sus derechos” (FALSO); que “podremos por fin iniciar la verdadera transformación del campo. (FALSO); que “llegará más inversión” (FALSO); que “con el fin de la guerra podremos ser más efectivos en la superación del problema de la droga” (FALSO); que “aprovecharemos esta oportunidad para robustecer y ampliar las bases de nuestra democracia” (FALSO). Y, de remate afirma que “se pretende que todos los colombianos puedan participar, ser escuchados y decidir su futuro con tranquilidad y sin temor” (FALSO).

Termina la sarta de mentiras y engaños diciendo que está “dispuesto, junto con el equipo negociador del gobierno, a reunirme con usted para escuchar sus inquietudes y abrir un diálogo constructivo”.

Mi conclusión: esta carta es un nuevo show mediático escrita para el auditorio y no para Álvaro Uribe. Lo que no entiende Juan Manuel Santos es que ya los colombianos lo conocemos lo suficiente y pierde su tiempo con estas triquiñuelas… aunque lo que no sabemos es que hay detrás de esta carta del tahúr.

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