La pasión

19 de marzo del 2011

Participábamos en una reunión de reflexión interior en la que predominaba el deseo de lograr la comunión por un mismo propósito, el vivir la vida plenamente. Estuvimos de acuerdo que en general, para vivir la vida con plenitud, logramos hacerlo más si estamos saludables, que si nos agobia el malestar. Surge de modo natural el tema de la auto-curación, algo que inquieta a quienes tratamos de ayudar al prójimo y a si mismos a sanar.

Auto-curación reconocida como la capacidad del ser humano de potenciar los mecanismos innatos que posee en mente y cuerpo para sanar, para retornar a un estado de salud y bienestar luego de que ha aparecido la enfermedad.

Comenzamos en la reunión a hacer un listado de lo que nos apasiona en la vida. Por ejemplo, estar en la naturaleza plantando un árbol, dar clases, tocar un instrumento sin partitura, hacer consulta médica, meditar, guardar silencio, pintar, generar empresa y otros muchos. En realidad cada uno de los presentes dijo algo.

Posteriormente decidimos hacer un momento de silencio y sentir como se ponía nuestro cuerpo al recordar el momento en que hacemos en la vida aquello que nos apasiona. Fue sorprendente, aunque al mismo tiempo que era conocido en nuestro subconsciente. La sensación de liviandad del cuerpo fue inmediata. Sentimos que nos cobijaba alegría, y se expandía por cada célula, por cada órgano, por cada pensamiento e impregnaba todos nuestros sentimientos. Llegaba incluso al medio ambiente sobrepasando los muros de la habitación.

Vimos como al estar enfermos, si en vez de permanecer en la conmiseración y el dolor, si logramos con la fuerza interior de cada cual dar el paso para hacer aquello que sabemos es apasionante para cada uno en la vida y  logramos dedicarnos a ello, la curación de potencializa de inmediato.

Es tomar la decisión de actuar. Y que mejor acto que hacer aquello en lo que sentimos y ponemos toda nuestra pasión. Esta pasión que brota del Don o los Dones que la vida nos dio. Que son nuestro aporte a la creación, creación que hacemos todos los seres vivientes día a día.

Rescatemos lo que actualmente se conoce como resiliencia, la capacidad de sobreponerse a la adversidad y retornar a un estado natural de equilibrio. Rescatémosla identificando aquello para lo cual tenemos una habilidad, un talento indiscutible y reconocido. Si somos capaces de dedicarnos a ello, así estemos enfermos, veremos recompensado nuestro esfuerzo, ya que el cuerpo responde no solo con endorfinas, sino que atrae la energía positiva de quienes nos rodean y que se están beneficiando con nuestro servicio, con nuestros actos. Hemos rescatado el médico interior.

Feliz viaje a tu interior.

www.medicointerior.com

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