Las peligrosas filtraciones

1 de diciembre del 2010

El tema de las filtraciones de más de 250.000 comunicaciones entre las embajadas de Estados Unidos en el mundo y el Departamento de Estado constituye ciertamente un gran oso para el gobierno americano. Con lo poco que conocemos hasta ahora, muchas  de las cosas que han trascendido rayan en la ilegalidad. Ciertamente no tiene sentido que a una potencia como  Estados Unidos le pase una cosa de esas. Todavía no conocemos la totalidad de lo que contienen esos mensajes, pero claramente el mundo no será el mismo después de la publicación hecha por la organización wikileaks, que ha puesto al gobierno americano en jaque más de una vez.  Pese a todos los intentos del gobierno  para impedir esas filtraciones, lo cierto es que wikileaks ha logrado salirse con la suya. Las calificaciones que se hacen de los diferentes líderes son, por decir lo menos, hasta geniales. Por ejemplo hablan de que la presidenta de Argentina Cristina de Kirschner padece de trastornos mentales. Y así se hacen observaciones de esta índole sobre otros líderes del mundo.

Pero realmente el fondo es mucho más grave. Estos documentos son confidenciales y el hecho de haberlos publicado pone en peligro a muchas de las personas que allí aparecen mencionadas y quienes solamente estaban haciendo su trabajo. Ciertamente esos archivos filtrados van a afectar las relaciones de Estados Unidos con sus aliados y países amigos. Y pese a que muchas de las cosas que se saben hacen directa relación con muchos mandatarios, lo cierto es que a 24 horas de que se hayan empezado a conocer los documentos filtrados, ha habido una reacción positiva de la mayoría de los países mencionados sosteniendo que esas filtraciones no afectaran las relaciones con Estados Unidos. No me cabe la menor duda de que ahí se ve el control del daño hecho en los últimos días por la secretaria de Estado señora Clinton y sus embajadores en el mundo.

Como periodista pienso en el Estado de Derecho no debería haber nada secreto para los ciudadanos, excepto claro está, los asuntos que tienen que ver con la seguridad nacional. Pero también como periodista creo que resulta sumamente inconveniente que se den esta clase de filtraciones que en nada contribuyen con las relaciones diplomáticas cordiales que debe haber entre los Estados Unidos y el resto del mundo.

Con razón el embajador de EEUU en Colombia Peter Michael McKinley salió el lunes temprano a rechazar por inconvenientes estas filtraciones. Y aun cuando como comunicador tiendo a creer que todos los documentos deben ser publicados, lo cierto es que al menos en lo que respecta a Colombia esas filtraciones -sin que las conozcamos por ahora- si pueden poner en la mira de los violentos a muchas personas que solamente estaban haciendo su trabajo.  Por lo pronto se viene un novelón por capítulos tal como lo han informado Wikileaks y los medios de comunicación en el mundo que fueron escogidos para publicar estos 250.000 documentos.

Twitter @fzuletalleras



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