Ministro Renjifo: ¿qué mal le hemos hecho?

6 de agosto del 2012

Muchos colombianos, los que ven con preocupación el caos de la salud y que son la mayoría, quedaron fríos cuando usted dijo que el Gobierno dejaría en manos del Congreso la reforma a la salud. Y la pregunta inmediata fue: ¿qué mal le habremos hecho al ministro para que nos exponga a semejante peligro? Lo […]

Muchos colombianos, los que ven con preocupación el caos de la salud y que son la mayoría, quedaron fríos cuando usted dijo que el Gobierno dejaría en manos del Congreso la reforma a la salud. Y la pregunta inmediata fue: ¿qué mal le habremos hecho al ministro para que nos exponga a semejante peligro? Lo peor fue que la Ministra de Salud ratificó la decisión. No hay cabida a equívocos: el Gobierno, a través de dos de sus máximos representantes de la política y del sector, nos está llevando al matadero.

Supongamos que tenemos que darles el beneficio de la duda. ¿Será que ustedes no saben lo que ha pasado en Caprecom, que ha puesto la salud de muchos departamentos en el abismo mismo, como ha sucedido en San Andrés? Para su información, existen muchos rumores sobre el poder que el actual presidente del Congreso ha ejercido en esta institución, y debería responder por las consecuencias de ese “control político”, en el mal sentido de la palabra.

No puede ser posible que ustedes ignoren que se rumora con insistencia que las comisiones séptimas de Senado y Cámara tienen algunos miembros, no todos por fortuna, con vínculos clarísimos con oligopólicas EPS que han hecho y deshecho con los recursos de la salud. Además del poder que tuvo Acemi en el Congreso, para sacar adelante las propuestas que beneficiaban a sus afiliadas o impedían aquellas normas que les ponían frenos a su desmedida ambición.

Palabras más palabras, palabras menos, dejar en manos del Congreso, con perdón de los parlamentarios decentes, que los hay pero que son derrotados porque son minoría, una reforma en donde el meollo del problema es la perversa relación establecida entre el Estado y el sector privado, es realmente una afrenta al pueblo colombiano. Los intereses privados estarán por encima de los públicos, y saldrá un monstruo peor que el de la justicia, con la diferencia de que el resultado en el caso de la salud, es más muertes evitables.

El tema de la salud es tan delicado que su reforma requiere la participación de los que saben sobre el tema: médicos, economistas, especialistas en salud pública, en medicamentos, en salud preventiva, financistas, en fin, un número de personas formadas en los diferentes aspectos que atañen a la prestación de este servicio. Lo único que no necesita la salud colombiana es corrupción, politiquería y clientelismo. Una buena dosis de estos males tendrá cualquier propuesta que nazca solo del Congreso. La responsabilidad de este derecho fundamental que tienen todos los habitantes de Colombia, como lo dice la Constitución del 91, la tiene el Gobierno y no puede lavarse las manos tan olímpicamente.

La Ministra de salud no puede seguir con la misma terquedad de los herederos de la doctrina de Juan Luis Londoño. Un modelo de salud probablemente bien concebido, se desarrolló perversamente, y esta realidad es innegable. Y sus vicios están asociados de una u otra forma con la Ley 100. O la modifican ustedes con el apoyo de expertos que sobran en el país, o se la modificana las malas los movimientos sociales que ya están en pie de guerra. Evítense un problema adicional a los muchos que ya tienen.

Y usted Ministro Renjifo, por favor no nos haga este daño. Más bien, cuente con nosotros para lograr la mejor reforma posible al sistema actual que así lo nieguen, no funciona sino para enriquecer a unos pocos.

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