En los últimos 15 años Bogotá se expandió 1.276 Ha, casi 4 veces el área del Parque Simón Bolívar, si bien es un crecimiento menor al proyectado en 2004, en donde se planteaba un crecimiento de 2.974 Ha, es decir, más del doble.
Adicional a esto, la renovación urbana al interior de la ciudad fue prácticamente nulo, más allá de la aparición de edificios en altura en barrios residenciales. Ningún proyecto de gran escala o plan parcial fue entregado y la mayoría de viviendas nuevas se ubicaron en los límites urbanos de la ciudad, sobre todo al occidente.
Es aquí donde queda en evidencia la negligencia para adelantar la gestión del suelo por parte de Metrovivienda y de la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano –ERU, pues de un total de 22 planes parciales que pretendían desarrollar 2.738 Ha de suelo de expansión en la zona norte y sur de la ciudad, ninguno ha finalizado.
Ahora bien, para los próximos 12 años se plantea urbanizar 5.712 Ha, el equivalente al tamaño de las localidades de Chapinero y Teusaquillo juntas, pero ¿cuál es el propósito de habilitar tantas hectáreas de suelo de expansión teniendo en cuenta las deficiencias en la gestión y el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura? ¿Qué pasa con el suelo que dejó de desarrollarse y se encuentra congelado por la ineficiencia de los instrumentos vigentes?
Esta situación se ha presentado, en parte, por las fallas de gestión y financiación de los Planes de Ordenamiento Zonal – POZ, un instrumento que dificultó la construcción de casi 200 mil viviendas que habrían podido suplir el déficit habitacional de la ciudad (54 mil unidades).
Específicamente, el POZ Usme -adoptado en 2007- presentaba como objetivos estratégicos: atender a población vulnerable o asentada en zonas con alto riesgo de remoción en masa no mitigable, frenar las dinámicas de urbanización ilegal y dar un cierre al borde suroriental de la ciudad, sin embargo, nada de esto se ha llevado a cabo pese a los 12 años transcurridos desde su formulación inicial.
Dificultades Técnicas del POZ Usme
Con una extensión de 938 Ha, 4 planes parciales y una proyección de 57 mil viviendas, la gestión del POZ Usme como instrumento padece de problemas desde su diseño.
- El Plan Parcial N°1, conocido también como Tres Quebradas, presenta retrasos por su condición de amenaza por remoción de masa, dada su cercanía a la quebrada Fucha.
- El Plan Parcial N°2, Usme Central, tuvo que ser suspendido debido a que se adelantaban estudios de investigación arqueológica.
- El Plan Parcial N°3 tuvo retrasos por falta de factibilidad en los servicios de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá – EAAB.
- Por último, el Plan Parcial N°4 presenta una irregularidad en el planteamiento de su desarrollo, pues se propone generar actividades y usos rurales que no lo hacen compatible con el uso de expansión urbana.
