Sorpresas electorales en Canadá

6 de mayo del 2011

El significado de los resultados del 2 de mayo

Canadá realizó elecciones generales el 2 de mayo. Elecciones forzadas al retirar el Parlamento su voto de confianza al Primer Ministro, quien contaba con una minoría parlamentaria. Los resultados han sido sorprendentes para todos. Comencemos con los votos anticipados, aquellos de quienes van a estar ausentes de su circunscripción electoral y de quienes así quieran hacerlo. En esta ocasión se observó un aumento sustancial de la participación durante el periodo de anticipación.

El resultado: aproximadamente 13’800.000 votos para elegir las 308 sillas de los miembros del Parlamento, 166 ganadas por el Partido Conservador, 104 por el Partido Nuevo Demócrata (NDP), 34 por el Partido Liberal, 3 el Bloque Quebecois y 1 el Partido Verde. Es posible que en el transcurso de las horas haya una leve variación de una silla de un partido a otro, pero no será un cambio mayor.

Stephen Harper se mantiene como Primer Ministro, reelegido por segunda vez, pero en esta oportunidad con una mayoría sustancial. Esto quiere decir que se sentirá seguro para continuar con sus políticas fiscales, económicas y de gasto en seguridad en los próximos cuatro años.

En cuanto a la oposición, por primera vez, el NDP, obtiene tan alto número de sillas y se convierte en el partido oficial de oposición, desbancando a los liberales quienes liderados por Michael Ignatieff, solo obtuvieron casi la tercera parte de las sillas ganadas por los NDP.

Otro ganador, el Partido Verde, el único liderado por una mujer, quien focalizó su campaña en la provincia de British Columbia, obtuvo por primera vez en la historia de ese partido en Canadá un asiento en el Parlamento.

Gran derrota para el Partido Liberal y particularmente para Michael Ignatieff, quien fue duramente atacado al inicio de la campaña por el Partido Conservador, por su cercanía a Estados Unidos, debido a su trayectoria académica en la Universidad de Harvard. Muchas lecciones para él y su partido. Con gallardía  reconoció tanto el triunfo de la mayoría conservadora como de la nueva oposición, derrota por partida doble. Con su renuncia a la jefatura del partido se abre un capítulo cuyas dimensiones se establecerán  en las próximas semanas.

El Bloque Quebecois, otro gran derrotado. Con este resultado debe quedar claro que los canadienses, incluidos los quebecois,  no están interesados en entrar nuevamente en una discusión  de orden territorial y mucho menos  volver a plantear la posibilidad de un referendo separatista.

La estrategia de internet y redes sociales no le funcionó al Partido Liberal como a los movimientos cívicos y políticos del resto del mundo. Queda claro también que no tienen buena aceptación las campañas sucias de continuos ataques bajos, carentes de plataformas políticas reales.

Que el hecho de ser el líder del partido no implica que se mantenga el escaño en el Parlamento pues tanto en el caso del Partido Liberal como del Bloque Quebecois sus líderes perdieron en su propia circunscripción y quedaron fuera del Parlamento.

Que el trabajo debe ser continuo con los electores, pues también fue evidente que no se trabajaron las circunscripciones, salvo por el NDP, tal vez por asumir que el hecho de haber presionado el llamado a elecciones, no le daría la victoria y mucho menos la mayoría a los conservadores.

Que viene: La posible recomposición de estrategia y liderazgo en el Partido Liberal con una posible alianza con el partido oficial de oposición NDP.

La gran oportunidad para Jack Layton, líder del NDP, que por primera vez en la historia política canadiense logra  que su partido tenga esta alta figuración para hacer una oposición como corresponde y no distraerse con ataques carentes de sentido y con tendencia a la polarización, enfocada particularmente al manejo económico.

Para Harper, la comodidad que le da su holgada victoria, seguramente le acrecentara su tendencia al mando arrogante, que lo ha llevado en varias ocasiones a errar en el manejo de las relaciones internacionales, a la negación de un debido y adecuado manejo de los temas ambientales, sin dejar atrás el tema trascendental del presupuesto. Si bien Canadá no ha sufrido los mismos embates  económicos de otros países entre ellos su principal vecino, no podemos olvidar que el superávit que dejaron los liberales hace cinco años es parte del pasado.

Una lección más de democracia y respeto a los resultados, una oportunidad a nuevos participantes, muchos sin experiencia política o pública de tener una participación activa y efectiva en los procesos de toma de decisiones que afectan a una de las naciones con mayor calidad de vida.

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