Suma negativa

18 de febrero del 2011

Rafael Pardo anda recogiendo tránsfugas para que hagan bulto en el Partido Liberal. No se da cuenta que por esta puerta entran traidores y por la otra salen militantes. Suma negativa.

Los partidos políticos no crecen tirando la red a ver qué cae. Las fuerzas políticas cautivan conciencias con su liderazgo sus realizaciones con sus convicciones y visiones sobre el futuro de la sociedad con sus posiciones y sus ofertas sobre las realidades en las que se debatela vida de la gente. Los sancochos de individuos que no piensan desde principios iguales ni desde ideales ni respuestas comunes a los problemas de las comunidades y del país no son más que pegatinas para buscar prebendas en la burocracia y en los presupuestos públicos. Son clubes de subalternos y de negociantes de la política.

Esos personajes a quienes invita Pardo al liberalismo se fueron en los últimos años a chupar del régimen “uribista” en el que alcahuetearon y compartieron todo tipo de atropellos a las ideas liberales a la democracia a las instituciones y hasta el código penal. Encaramados en el curubito de ese poder estrafalario se burlaban y denigraban del liberalismo y de paso le daban palo con ganas. Son personajes que pelecharon en ese régimen corrupto y arbitrario que hace agua ante la historia y acapararon votos y sinecuras al abrigo de la matonería y la riqueza paramilitar. Para rematar le sirvieronal “patrón” en bandeja el exótico regalo de gobernar ocho años seguidos llevándose entre los cachos la ética democrática y la Constitución.

No entiendo por qué Pardo se atreve en esa aventura ni creo que tenga el calado ni el mandato político que se necesitan para tamaña voltereta. El Partido Liberal está sin jefes y sin rumbo. Cabalga en la desesperación de congresistas ansiosos de figurar pero fallidos para luchar por un proyecto de país en la idea de libertad y equidad social del liberalismo y que no pocas veces solo saben hacer la política con puestos públicos para repartir o con contratistas de bolsillo y generosos que compitan en las licitaciones o con la dispensa de otorgar partidas de los presupuestos públicos a fines amañados a su personal interés electoral. Veo como si fuera hoy al nefando y nefasto señor Olano liderando la corrida del liberalismo hacia la actual versión del “uribismo” encarnada en reconocidos personajes del régimen que se despachan el poder sin gracia ni porvenir.

En los últimos ocho años el liberalismo se había depurado bastante de oportunistas y de figuras que generaban descrédito y desconfianza. El papel que hizo en la oposición fue decoroso y se esforzó por el camino del desierto en reencontrar su doctrina y sus conceptos de Estado. Estaba en condiciones de construirle al país propuestas cada vez más coherentes e interesantes y de labrarse la imagen de alternativa para los colombianos y listo a organizarse en las bases para formarlas en las ideas liberales y en el oficio público para escalar a la victoria como en tiempos de su pasado memorable.

Pardo no hizo nada para retener a liberales de verdad cultas e interesantes como Cecilia López y ahora se deshace en zalamerías para atraer fichas que hoy están aquí y mañana al otro lado con el cuento de que “quien no cambia de parecer es estúpido…”cuento viejo con el que se dispensan los cínicos y los traidores de toda la vida que no han hecho más que arruinar y envilecer la historia.

El liberalismo es una idea sobre el ser humano sobre su dignidad sobre su libertad sobre la sociedad en su carrera hacia la civilización. Es una idea por lo tanto de la economía del Estado y de los alcances y las formas de la democracia. De nada de estas cosas se habla en estas convocatorias de la Dirección Nacional Liberal que solo tienen la odiosa y fallida peculiaridad de dirigirse a traidores y a políticos puesteros a que se aglomeren en su rededor.

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