Tatequieto de Verdi al Bunga Bunga

21 de julio del 2011

Si se tiene en consideración que Silvio Berlusconi comenzó su vida laboral vendiendo aspiradoras y como cantante en bares y cruceros, es francamente admirable el imperio económico de 8 billones de dólares que en sus 74 años ha logrado construir. En su momento y gracias a su sagacidad y presunta inteligencia fue elegido por los […]

Si se tiene en consideración que Silvio Berlusconi comenzó su vida laboral vendiendo aspiradoras y como cantante en bares y cruceros, es francamente admirable el imperio económico de 8 billones de dólares que en sus 74 años ha logrado construir.

En su momento y gracias a su sagacidad y presunta inteligencia fue elegido por los italianos como Primer Ministro. La mayoría de ellos creyó que por manejar exitosamente su compañía Fininvest -un conglomerado de medios de comunicación, el equipo de fútbol ACMilan, y empresas de seguros, alimentos y construcción- claramente tendría la habilidad para hacer lo mismo con su país, y no fue elegido una, sino tres veces.

Diecisiete años después de su primera elección, Italia se encuentra al borde de la quiebra económica y los escandalosos devaneos sexuales de su mandatario, conocidos como Bunga Bunga, la tienen al borde de la quiebra moral. Berlusconi tiene en la actualidad un porcentaje de confianza del 34% y ya es común que al llegar a eventos sea recibido con abucheos y protestas por parte de los espectadores.

Indudablemente es un momento de crisis en Italia y hay quienes ante el evidente eclipse de su ¨patria bella y abandonada¨ evocan el sentir patriótico de la era del Risorgimiento, cuando un movimiento político promovió la lucha por la independencia de los italianos de los reinos extranjeros, la unidad política de la península y la libertad para el ciudadano individual.

El fervor del Risorgimiento y el dolor de un pueblo oprimido y debilitado fue plasmado de manera magistral por Giuseppe Verdi en el aria Va Pensiero de la ópera Nabucco. Va pensiero –un canto de los hebreos desde Babilonia a su patria lejana- es en Italia una especie de himno a la libertad.

Curiosamente el eclipse del país ha despertado un nuevo Risorgimiento y pareciera que por fin los italianos reaccionan en contra de la situación en la cual Berlusconi, Il Cavaliere, los tiene sumidos. Lo inspirador es que tal y como se pudiera esperar de ellos, su abrir de ojos tiene unos visos artísticos sinceramente conmovedores.

Para conmemorar los 150 años de la creación del Reino de Italia, el pasado 12 de Marzo en el Teatro de la Ópera de Roma se presentó Nabucco, bajo la dirección de Ricardo Muti, un peso pesado en el ámbito cultural italiano y recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En el tercer acto –conocido como La Profecía- al terminar los últimos acordes de Va pensiero, el público con sus interminables aplausos logró que Muti accediera a un bis del aria, cosa rara en él quien se destaca por la rigurosidad con la cual se adhiere a las versiones originales de los compositores. No obstante, antes de dar vía libre a la orquesta y al coro, Muti propinó a Il Cavaliere –quien estaba presente- el que es quizás el regaño más culto pero doloroso que el mandatario haya podido recibir.

Precedido por un grito del público invocando ¨Larga vida a Italia¨, Muti comienza un discurso de un profundo contenido político en el cual afirma “tener vergüenza de lo que pasa en mi país. Esta tarde cuando yo dirigía el Coro que cantaba Oh, mi país, bello y perdido, pensé que si continuamos así, mataremos la cultura sobre la cual Italia está levantada”. Continúa diciendo “yo quisiera ahora que le demos un sentido a este canto, les propongo que se nos unan para cantar todos juntos”.

Y así fue. Todo el teatro se puso de pie y cantó a una sola voz una sentida protesta a Berlusconi. Verdi estaría más que orgulloso de ver este video:

Porque él buscaba incentivar acciones patrióticas y lo vivido en el Teatro de la Ópera de Roma fue exactamente eso.

Entre lágrimas no puede uno sino esperar che quella bella patria duri per sempre y que la música de Verdi continúe inspirando como lo hace desde el primer acorde.

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