Yo le respondo por todo

7 de diciembre del 2010

Definidamente el ex Presidente Uribe es diferente a los demás. Durante sus dos períodos le dio un vuelco a la institución, acercándose a la ciudadanía en forma directa. No había día en que no se escuchara su voz en la radio o se viera su imagen en televisión. Los Consejos Comunitarios transmitidos por TV eran el programa más divertido.

Ahora, a diferencia de otros ex Presidentes que después de cumplido su período se alejan por un tiempo del país, Uribe no solo se ha quedado, sino que todos los días lo seguimos viendo o escuchando. Si los medios no lo llaman, Uribe está de todas maneras en contacto con el electorado a punta de Twitter, donde comenta sobre lo divino y humano. Se ha convertido no solo en su propio  jefe de prensa, sino también en el de los acusados de más alto rango en el DAS y otras instituciones enredadas como el AIS.

Pero esta cercanía con el electorado puede ser un arma de doble filo. Por un lado, no pierde vigencia como político, pero por otro lado puede estar alimentando los argumentos de sus enemigos con frases que después podrían ser utilizadas en su contra, o en contra de sus protegidos, en casos como las chuzadas del DAS, donde ya diferentes instancias lo han llamado a declarar como testigo, y en los otros casos que las ONG quieren llevar a instancias internacionales.

Otro rasgo interesante es su actitud frente a sus subalternos que enfrentan procesos como los del DAS, AIS y lo que se vaya destapando. Uribe ha dicho que “respondo por todo”, no solo sus propias    actuaciones, sino también por los asilos, por una mala interpretación de la ley como argumento en el caso de Mario Aranguren,  y su calificación de impolutos a varios ex funcionarios. Responder por todo y todos es peligrosísimo, se le puede devolver como en el caso del “buen muchacho” Jorge Noguera. Uno no puede poner la mano en el fuego por nadie, ni siquiera por Carlos Uriel.

Los demás ex presidentes pasados, al irse afuera,  se olvidaban de los funcionarios que quedaban al azar e investigados por la politiquería de las “ias”. Los Presidentes no defienden a sus funcionarios. En política no hay lealtades. Por el contrario, siempre hay chivos expiatorios de primera o segunda línea, dependiendo del estrato social al que pertenezcan.

Uribe corre también el riesgo de agotarse a sí mismo como noticia porque si todos los días los medios reproducen sus declaraciones, se llega a un momento que sus opiniones dejan de serlo: los espacios en medios físicos y electrónicos son limitados y con el paso del tiempo sus opiniones no serán reproducidas porque ya no son chivas. Su entrevista con RCN la semana pasada duró 178 minutos! Claro que eso es mucho menos que el “Alo Presidente” de nuestro vecino…

Este Uribe 2.0 está dedicado a defender su obra de gobierno. Es inevitable que cuando los nuevos funcionarios llegan a las instituciones consideran que lo que se hizo hacia atrás no sirve y empiezan con “borrón y cuenta nueva”. El legado del Presidente Uribe se defiende solo.  Sin entrar en detalles  basta decir que Uribe convirtió al país de inviable a viable. La sola derrota de los narco terroristas lo hace ser el mejor ex, aun cuando una extraña encuesta reciente no lo haya tenido en cuenta. La herencia de Uribe es clara y cuantificable.

Conociendo a Uribe, sé que no está dando lora porque tenga una agenda escondida, sino por propia convicción de defender su obra de gobierno.  De paso se  está perfilando como el próximo Alcalde de Bogotá, que lo necesitamos a gritos para que destape por fin la marrulla y el chanchullo, asegurando de paso que los responsables respondan ante la justicia. Ah falta que nos hace tener una mano de hierro en esta caótica ciudad. Que Uribe nos devuelva la paz acabando con los fleteros, paseos millonarios, raponeo, atracos a apartamentos, llamadas millonarias y toda esa minucia si se compara con haber acabado con los narcoterroristas de todos los pelambres.

Que dicha poder salir por la mañana  y saber que volveremos a la casa por la noche. Caminar tranquilo por la calle sin tener que esconder el reloj, las joyas, poder conducir con la ventana abierta, saber que cuando se vuelva al apartamento todo estará en su sitio y no revolcado, que las mujeres podamos salir solas de noche, jaque mate a la burundanga y todo lo demás. La plena libertad es  perder el miedo, gozando de poder llevar una vida normal en una ciudad segura. En esta tarea será indispensable ir de la mano del General Oscar Naranjo.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO