Alma Reville, el ingrediente del éxito de Hitchcock

14 de agosto del 2018

Dice una famosa frase: “Al lado de un gran hombre, hay una grande e indispensable mujer” y el ejemplo perfecto fue Alfred Hitchcock y su esposa Alma Reville. El joven que a los 21 años empezó a trabajar en la compañía cinematográfica Famous Players-Lasky Studio no sabía que entre las actrices encontraría a la mujer que le daría […]

Alma Reville, el ingrediente del éxito de Hitchcock

Dice una famosa frase: “Al lado de un gran hombre, hay una grande e indispensable mujer” y el ejemplo perfecto fue Alfred Hitchcock y su esposa Alma Reville. El joven que a los 21 años empezó a trabajar en la compañía cinematográfica Famous Players-Lasky Studio no sabía que entre las actrices encontraría a la mujer que le daría la inspiración para el éxito.

Se casaron muy jóvenes y ella siempre estuvo para él. Alfred entró a la compañía como creador de los intertítulos en las películas, además de hacer los decorados con su gran habilidad para el dibujo y la pintura. Posteriormente fue ayudante de montaje, luego colaborador de la dirección de arte, y finalmente desarrolló algunos guiones para los directores Donald Crisp y Hugh Ford.

Por su parte, Alma ya llevaba más tiempo que él en la industria. Ella se dedicaba a la escritura de guiones, editaba, y hacía doblaje de voces. Comprobaba la continuidad de la historia y los decorados. Y a eso se dedicó después de que se casó.

Ella era quien revisaba el montaje, daba visto bueno al casting. Por ejemplo, insistió en que se le pusiera música a la secuencia más icónica de la historia del cine, la de la película ‘Psicosis’. Fue la que se fijó en el detalle que Janet Leigh tragaba cuando supuestamente ya estaba sin vida. Por solo este detalle se tuvo que cortar la escena.

La pareja trabajó durante dos años en el mismo estudio pero él nunca le habló, porque no se atrevió. Luego el estudio en el que trabajaban quebró y ella empezó a buscar trabajo. En la búsqueda recibió la llamada de un hombre. Él trabajaba como ayudante de dirección de la película Woman to Woman y le ofreció la vacante de montadora. Ella aceptó, el contrato duró más de 50 años.

Se conocieron en los primeros años de la década de 1920, y contrajeron matrimonio en diciembre de 1926. Desde ese momento trabajaron juntos, tuvieron una hija. El 7 de julio de 1928, Alma dio a luz a Patricia Alma Hitchcock. La niña fue hija única, así que viajaba con ellos a todos los lugares.

Alma contrajo cáncer antes del estreno de Vértigo, esto hizo que Hitchcock se perturbara, tanto así que en una ocasión aseguró que se sucidaría tirándose de una ventana. Pero el tratamiento sirvió, y el matrimonio duró por otras dos décadas.

Una deuda de los Óscar

Hitchcock fue nominado 5 veces como Mejor Director en los premios Óscar y sus películas al menos unas 50, pero nunca logró el galardón a pesar de su genialidad reconocida por la crítica. El premio que sí recibió fue el de la American Film Institute en marzo de 1979, en reconocimiento por su carrera.

En la entrega, y ante la sala repleta de admiradores, se paró de su asiento y al contrario de hacer lo que muchos suponían, como lo era agradecer a todos sus colaboradores dijo: “Pido permiso para mencionar por su nombre a solo cuatro personas que me lo han dado todo, cariño, reconocimiento y ánimo, y constante colaboración. La primera de las cuatro es montadora, la segunda es guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat, y la cuarta es tan buena cocinera que siempre ha hecho milagros en una cocina casera. Y las cuatro se llaman Alma Reville”.

Finalmente Alma Reville falleció por causas naturales a los 82 años, murió con dos años de diferencia de su esposo. Sus cuerpos se incineraron y las cenizas se esparcieron en el océano Pacífico.

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