Emma Morano: la mujer más vieja del mundo

foto: Wikipedia-YouTube

Emma Morano: la mujer más vieja del mundo

16 de abril del 2017

Ella vivió dos Guerras Mundiales. También la Guerra fría. Era el último ser humano nacido en el siglo XIX: el 29 de noviembre de 1989. Se llamaba Emma Morano y era la persona más longeva del mundo. Murió a los 117 años, el 15 de abril de es 2017.

La longevidad parecía ser cuestión de familia: la madre de Emma, por ejemplo, vivó 90 años. Una de sus hermanas llegó hasta los 102 años. “Tuvo una vida extraordinaria y recordaremos siempre su fuerza para ir hacia adelante”, dijo la alcaldesa de Verbania, Italia, lugar en el que Emma vivía.

Desde que tenía 13 años Emma trabajó. Entonces lo hizo en una fábrica de yute. Por esos días conoció a Augusto, con quien se prometió en matrimonio. Sin embargo la Guerra, que se llevó a muchos jóvenes, le arrebató a su novio de sus brazos.

En el año 1926 se volvió a casar con Giovanni Martinuzzi con quien se mudó a la zona de Pallanza, en el Lago Mayor, donde Emma viviría el resto de su vida. Sólo tuvo un hijo, pero este murió pocos días después de nacer. El matrimonio no fue feliz, así que ella, en 1938, se separó de Martinuzzi.

Por la difícil situación económica, y por la Guerra, Emma trabajó en muchas cosas. A mediados de los 40, cuando se firmó la paz, entró como auxiliar de cocina en el Collegio Santa María, lugar en el que estuvo hasta su jubilación a los 75 años. Nada novedoso en realidad: una vida como cualquier otra. Una vida normal.

Se ha dicho mucho sobre su longevidad, sobre cómo hizo para vivir tanto. La ciencia estudió mucho a Emma, como si ella fuera un conejillo de indias. Sólo se ha podido llegar a la conclusión de que la genética era la culpable de que ella viviera tanto. No obstante, la alimentación también tendría mucho que ver. Ella dice, además, que haber “echado” a su marido es un factor fundamental. “Él me dijo: ‘si tienes suerte te casas conmigo, sino te mato’. Yo tenía 26 años. Y me casé. Pero lo corrí. No quería que me dominara nadie”, dijo ella.

“Emma siempre comió muy pocos vegetales y muy poca fruta. Cuando la conocí, comía tres huevos al día, dos crudos por la mañana y luego un omelet al mediodía, y pollo en la cena”, comentó el médico de la mujer a la BBC.

Tres huevos al día, uno crudo y dos cocidos; una copa de brnady, también al día; un poquito de carne molida cruda; y pasta: ese sería el secreto. Y un poco de ayuda de la genética. Pero también libertad e independencia. Esas cosas y algunas más, llevaron a Emma Morano a vivir 117 años.

Murió el 15 de abril de causas naturales –¿podría haber muerto de otra causa? No–. Ahora el ser vivo más longevo es el Chileno Celino Villanueva, de 115 años.