García-Peña, periodista de tierra santandereana

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García-Peña, periodista de tierra santandereana

28 de noviembre del 2017

Aunque en su primer empleo para un diario nacional, luego de titularse como profesional fue despedido porque “no servía para ser periodista”, este abogado santandereano demostró que por sus venas corrió sangre de periodista. Se dedicó de lleno a este hermoso e indispensable oficio.

“El periodismo, no es otra cosa que una altísima función social que requiere para su mejor cometido la absoluta entrega de todas las facultades del espíritu y la permanente y decidida consagración de la voluntad en servicio de los intereses nacionales”, escribió en 1939, como Director Editorial.

Roberto García-Peña nació el 24 de abril de 1910 en el municipio de Bucaramanga, capital del departamento de Santander. Su bachillerato lo recibió en esta misma ciudad, en el colegio San Pedro Claver. Desde su infancia y juventud realizó labores de periodista. Escribió una crónica para el anuario del colegio, lo que hizo que fuera nombrado Director del periódico estudiantil.

Su pasión por las letras lo llevó a viajar a la capital del país para estudiar la carrera de abogado, en la Universidad Externado de Colombia. Muy entusiasmado consiguió un trabajo de reportero en el diario El Espectador. En este lugar su trabajo no duró mucho tiempo. Fue despedido dado que para sus jefes, él no servía para esta profesión.

Se fue para Chile a estudiar su posgrado en Ciencias Internacionales, Historia Diplomática y Derecho internacional Público y Privado, en la Universidad de Chile. La entidad de carácter público y privado más antigua de este país. Después de su preparación, comenzó a trabajar para la política demostrando su responsabilidad y conocimiento de labores públicas.

Fue nombrado Secretario General del embajador de Colombia en Lima. En 1938 pasó a ser el Secretario General de la Cancillería. Para esa misma época, trabajó para el diario El Tiempo como periodista. Allí comenzó a dejar de lado el Ministerio de Relaciones Exteriores para tomar de lleno su labor en el medio de comunicación.

A la edad de 29 años fue nombrado Director por el propio Eduardo Santos, Presidente de la República y propietario de ese mismo periódico de circulación nacional. El amor por este trabajo fue compartido a lo largo de sus columnas. Tanto Así, que se desempeñó como director durante los siguientes 42 años.

Finalmente este prodigioso escritor, abogado y periodista, falleció en la ciudad de Bogotá a la edad de 83 años. Recibió el primer Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1976, en la categoría de Vida y Obra. Acostumbró a firmar sus columnas como “Áyax”, como aquel legendario héroe de la mitología griega.