Joseph Merrick, ‘el hombre elefante’

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Joseph Merrick, ‘el hombre elefante’

11 de abril del 2019

El sobrenombre que le achacaron para mostrarlo como una monstruosidad fantástica no le causó más que dolor y discriminación. Joseph Merrick nació con el síndrome de Proteus, una enfermedad que lo legó a ser una atracción de circo.

Nació en el año 1890 y desde los 18 meses de edad se empezaron a notar las malformaciones de su cuerpo. Pero no fue hasta que cumplió los 5 años de edad que en su piel se hicieron evidentes, los bultos de piel y el crecimiento anormal de los huesos de su cuerpo.

En el colegio empezaron sus padecimientos, no de enfermedad, sino de aceptación social. Los compañeros, e incluso los padres de estos, se reunían a la salida del colegio para observarlo y algunos para insultarlo o molestarlo.

Eso le permitió formar un carácter fuerte para anteponerse a la enfermedad, además de ser un estudiante destacado que mostró capacidades superiores a la de los demás estudiantes. Pero eso se desvaneció cuando su madre, gran compañera de Joseph Merrick, murió. Su padre se casó con otra mujer y esta hizo hasta lo imposible para echarlo del hogar.

Esta mujer le exigió constantemente colaborar con dinero en el hogar y al parecer, según cuentan sus biógrafos, fue la razón para a Joseph iniciara exhibiciones de su cuerpo. Fue una determinación después de que diferentes trabajos lo rechazaran por su aspecto físico. Pero se convirtió en su infierno.

Josep Merrick decidió empezar en algunas ferias donde sacaba provecho de la curiosidad de la gente, pero terminó convirtiéndose en un espacio cruel y violento, lo insultaban, abucheaban e incluso golpeaban sin ninguna consideración del ser humano que estaba frente a ellos.

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Con un vocabulario reconocido como de los más amplios de sus congéneres, escribió un poema para mostrar su tristeza:

Es cierto que mi forma es muy extraña,
pero culparme por ello es culpar a Dios;
si pudiera crearme a mí mismo de nuevo
procuraría no fallar en complacerte.

Si yo pudiese alcanzar de polo a polo
o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma.
La mente es la medida del hombre.

Fue en ese tiempo que conoció a Frederick Treves, quien le entregó una tarjeta para que fuera a Londres, donde él prometía hacer su mayor esfuerzo para recuperar su salud. Joseph Merrick recaudó el dinero y llegó a la capital inglesa, pero tras salir de la estación la gente lo insultó e inició una golpiza contra el hombre, hasta que llegó la Policía.

Fueron estos los que llamaron a la Policía y al médico para ofrecerle ayuda. Fue allí que encontró descanso porque el médico lo acogió en su casa. Incluso la princesa de Gales fue a visitarlo a su vivienda y decía estar bien y ser feliz, lejos de la mirada de la gente. Murió finalmente el 11 de abril de 1890 a los 27 años de edad.

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