Manuelita Sáenz no fue solo la amante de Simón Bolívar, ni el motivo de algunas cartas de amor, por el contrario, fue una de las primeras feministas y revolucionarias de los países andinos, y participó en varios movimientos que lucharon por la independencia de América.
A los doce años se inició con la lucha revolucionaria con la revuelta de Quito, a los 17 años fue enviada a un convento pero su inquieta personalidad la hizo enamorarse y huir del convento con Fausto D’Elhuyary. En 1818, contrajo matrimonio con el médico inglés James Thorne, hombre adinerado que le doblaba la edad, y quién le perdonó sus infidelidades y sus andanzas políticas. Un año después la pareja llegó a Lima, donde Manuelita inició frecuentes tertulias revolucionarias y participó en el proceso de declaración de la independencia del Perú. Debido a sus servicios patriotas y a su valor que se le nombró Caballero de la Orden del Sol.
En 1822, Manuela viajó a Ecuador con su padre, dejando a su marido en Lima. El ejército libertador entra en Quito el 16 de junio y allí en un baile en su honor, conoce a Simón Bolivar. A partir de ese instante la joven de 25 sería la fiel compañera, secretaria y amante del libertador.
En 1827 se traslada a Bogotá luego de recibir un llamado de Bolívar “Yo no puedo estar sin ti, no puedo privarme voluntariamente de mi Manuela. No tengo tanta fuerza como tú para no verte, apenas basta una distancia. Te veo, aunque lejos de mí. Ven, ven, ven luego”. Pero su presencia genera tensiones y enciende odios; sin embargo gracias a sus amigos e informantes Manuelita impide varios atentados contra la vida del libertador, a raíz de lo cual se le conoce como Libertadora del Libertador.
Al morir Bolívar, sus enemigos la desterraron, se exilió en Jamaica, un año después viajó a Ecuador, donde también fue expulsada. Se fue a vivir a Paita, un puerto de Perú donde para sobrevivir hizo traducciones del inglés y preparó dulces. La coronela murió el 23 de noviembre de 1856 víctima de una epidemia de difteria, casi inválida en un sillón de ruedas.
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Existen pocos documentos relacionados con Manuela, pero son suficientes para formarnos una idea del personaje: romántica, apasionada, leal, amiga de sus amigos, como se define a sí misma, amante de la libertad, de la justicia y con una profunda conciencia americana. Conviene señalar que cuando conoció a Bolívar ya había participado en la causa patriota, y había recibido condecoraciones.En escritos adjudicados a ella y que se designan como «Diario de Paita» así se refiere a Bolívar:
“Él, por su parte halló en mí ¡TODO! Y yo, lo digo con orgullo, fui su mejor amiga y confidente. Para unificar pensamientos, reunir esfuerzos, establecer estrategias. Dos para el mundo. Unidos para la gloria, aunque la historia no lo reconozca nunca. (p. 179)”.
Manuela alegó a Bolívar que el mundo está cambiando y en una carta cuestiona la moral que la censura: "El mundo cambia", la Europa se transforma también. ¡Nosotros estamos en América!. Todas esas circunstancias cambian también…”.
Manuela se enfrenta a los ejércitos y obtiene muchos triunfos en las batallas, pero se encuentra impotente ante los prejuicios que ni ella ni Bolívar pueden derrotar.
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“Él, por su parte halló en mí ¡TODO! Y yo, lo digo con orgullo, fui su mejor amiga y confidente. Para unificar pensamientos, reunir esfuerzos, establecer estrategias. Dos para el mundo. Unidos para la gloria, aunque la historia no lo reconozca nunca. (p. 179)”.
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