Luís de Camões

Luís de Camões

4 de febrero del 2011

Es curioso que del poeta más importante de Portugal, que la crítica de los últimos dos siglos no ha dudado en comparar con Shakespeare, se sepa tan poco como se sabía de Shakespeare, como si los autores con obras estaban destinadas a la inmortalidad, estuvieran ellos mismos destinados al olvido.

En esta parte del mundo, tan subordinada a la cultura anglosajona, pocos conocen el nombre de Luís de Camões, y muchos menos han leído su obra. En Portugal, y en sus colonias, y en los países europeos de lenguas romances, su nombre figura con el de los poetas más importantes de Europa, junto a Dante, Virgilio y Homero.

Como ellos, Camões escribió un enorme poema épico narrando las peripecias de diversos héroes portugueses, peripecias por supuesto marítimas, pues así como la guerra fue el arte favorito de los helenos de la Ilíada, la navegación fue el de los portugueses del siglo XVI. Su poema se llama Os Lusíadas o los hijos de Luis, y sus errabundas vidas son el tema de los cantos. Los viajes al oriente están narrados con una precisión sorprendente, en gran parte debida a que Camões fue también un viajero, no comerciante pero sí diplomático, y emprendió varios recorridos desde Portugal hasta Macau, donde fue oficial de la embajada.

En uno de sus viajes de regreso, durante esos oscuros años de su vida previos a la publicación de su poema, con el que alcanzaría la fama, el barco de Luís de Camões naufragó en las costas de Camboya, cerca del río Mekong. Después de asegurarse un modo de escape hacia la costa, que no estaba demasiado lejana, Camões vio que tenía la posibilidad de salvar sea las páginas manuscritas de su incompleto poema o de salvar a su amante china. Su fama actual como poeta revela la decisión tomada aquella pálida mañana. Se cuenta, además, que habiendo saltado del barco, logró nadar hasta la riba con el brazo que llevaba el poema en alto, sin causarle  daño alguno. La anécdota es sin duda apócrifa, pero su significación no lo es, como suele suceder con las leyendas: Luís de Camões arriesgó su vida por el porvenir del pueblo portugués, que, como es común a toda incipiente civilización, necesita de un buen poema para progresar.

El acto de heroísmo le valió el reconocimiento de la Corona, una pensión vitalicia, y una celebración nacional en el aniversario de su muerte.