Ramón Mercader, el asesino de Trotski

18 de octubre del 2018

La fama de Ramón Mercader la consiguió tras cometer uno de los crímenes más recordados de la historia, fue el autor de la muerte de León Trotski, uno de los revolucionarios ucranianos más recordados. Mercader fue el hijo de una familia revolucionaria de estatus burgués en la antigua Ucrania, por eso con el tiempo se […]

Ramón Mercader

La fama de Ramón Mercader la consiguió tras cometer uno de los crímenes más recordados de la historia, fue el autor de la muerte de León Trotski, uno de los revolucionarios ucranianos más recordados.

Mercader fue el hijo de una familia revolucionaria de estatus burgués en la antigua Ucrania, por eso con el tiempo se fundó en esa ideología comunista. Prestó servicio militar y pasó por diversas instituciones y grupos comunistas hasta que se unió finalmente al Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión Soviética.

Luego de la pelea entre Trotski y Stalin, que llevó a que el primero fuera expulsado de la Unión Soviética. Mercader se convirtió en el sujeto seleccionado para terminar con la enemistad de ambos líderes comunistas, la solución que propuso el dirigente ruso fue asesinarlo.

Trotski se estableció entonces en México, allí desarrolló una amistad con los pintores Diego Rivera y Frida Kalho, con una indudable influencia ideológica en ambos. Vivía en una mansión en la villa de Coyoacán.

Los servicios de inteligencia le entregaron a Ramón Mercader una identidad nueva bajo el nombre de Jacques Mornard. Lo ubicaron en París con el fin de volver al haber cumplido la misión. Allí conoció a Sylvia Agelof, una estadounidense y militante trotskista.

Ella lo llevó a Estados Unidos y luego de meses de relación, le presentó al pensador comunista en México. Mercader estrechó lazos, pero se dio cuenta de que la vigilancia del líder comunista se había incrementado, sabía que su vida estaba amenazada desde la Unión Soviética y ya había sido víctima de atentados.

La ocasión de terminar su cometido se dio finalmente el 20 de agosto de 1940, cuando el pensador revolucionario lo recibió a solas en su casa. Mercader tomó un piolet, una herramienta usada por alpinistas para aferrarse a las montañas y salvaguardar su vida, y golpeó en varias ocasiones a Trotski en la cabeza.

Una referencia curiosa porque el aparato también es similar al usado en el símbolo del escudo comunista. Trotski no murió y Ramón Mercader fue arrestado y encerrado en una cárcel de México. Al salir de prisión recibió una condecoración como Héroe de la Unión Soviética.

Sin embargo, años después se convirtió en un odiado al suceder en el gobierno Nikita Jrushchov, un oculto seguidor de la ideología del asesinado pensador. Mercader tuvo que morir en La Habana y otros países de Sur América. Murió finalmente el 18 de octubre de 1978.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO