Rudyard Kipling

30 de diciembre del 2010

Como todos los escritores ingleses nacidos en India y educados en Inglaterra en la época del colonialismo, Kipling nunca se sintió del todo inglés. En efecto, la corta experiencia en Inglaterra lo motivó a viajar por el mundo durante toda su juventud, viviendo brevemente en cada ciudad en que encontraba un trabajo estable. Kipling trabajó […]

Rudyard Kipling

Como todos los escritores ingleses nacidos en India y educados en Inglaterra en la época del colonialismo, Kipling nunca se sintió del todo inglés. En efecto, la corta experiencia en Inglaterra lo motivó a viajar por el mundo durante toda su juventud, viviendo brevemente en cada ciudad en que encontraba un trabajo estable. Kipling trabajó de periodista en Bombay, de escritor en el Medio Oriente y de editor los Estados Unidos donde se radicó por un tiempo con su joven esposa y sus recién nacidos hijos.

En esa casa al pie del Río de Connecticut llamada Bliss Cottage, Kipling produjo sus mejores obras, entre las cuales se cuentan varios libros de cuentos e historias infantiles. De los cuentos de Kipling se ha dicho que son, junto con los de Guy de Maupassant y los de Edgar Allan Poe, los precursores del cuento moderno, pues más allá de ser historias breves, son historias con total economía de recursos, lo que hace que cada elemento del cuento sea necesario e indispensable, haciendo del todo una estructura cerrada, la misma estructura que usan los grandes cuentistas latinoamericanos como Borges y Cortázar, y que aprendieron directamente de Kipling. En cuanto a sus historias infantiles, destaca el famosísimo Libro de la selva con su continuación, que narra la vida del joven Mowgli, criado por las bestias de la selva.

Pero ese período de relativa paz y rica producción literaria habría de concluir temprano con el conflicto entre Inglaterra y Estados Unidos por el control de Venezuela, a finales del siglo XIX. Kipling y su esposa sintieron que la hostilidad creciente hacia los ingleses era insoportable y se mudaron de vuelta a Inglaterra, donde nunca volvieron a encontrar una vida tan agradable. Ygran parte de esa mala suerte es que poco después del regreso murió su hija mayor, presa de la neumonía, y a los pocos años su hijo, en la guerra de Irlanda. Entonces Kipling entró en una etapa bastante menos creativa que la anterior, decididamente inferior a esta incluso según sus contemporáneos, y demasiado simpatizante con el colonialismo inglés en Sur África y el Medio Oriente. Escribió ensayos políticos, tratados de historia militar, poemas en defensa del colonialismo, y demás ladrillos que poco a poco fueron alejando a sus antiguos admiradores.

Sin embargo, en 1907, la Academia Sueca le confirió el Premio Nobel, primer inglés al que se otorgaba, y Kipling tuvo un intenso aunque cortísimo regreso a su espíritu anterior, al que le debemos Just So Stories, tal vez el mejor libro de cuentos infantiles que se haya escrito jamás. Pero la posición política de Kipling para entonces estaba determinada, y los últimos años de su vida no pudo más que consolidar la imagen odiosa e imperialista de sí mismo de la que aún hoy en día sus lectores  se lamentan.

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