Oración para el campesino

Publicado por: maria.vargas el Dom, 17/10/2021 - 09:40
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Por: Luis Pérez Gutiérrez.

Allí donde hay frutos, allí donde hay alimentos para la humanidad, allí donde se fabrica el aire fresco, el agua cristalina y reina la naturaleza, allí siempre está el infatigable trabajo de los campesinos.

En el campo es donde empieza la vida, la tierra es la vida, y en esencia, tenemos vida por los campesinos..

El campo reclama dignidad. Es obligante pagar esa deuda pendiente que la sociedad tiene con los campesinos: No se puede tener campesinos sin tierra, ni  tener patria donde los campesinos tienen menos derechos que los demás ciudadanos. Los derechos de la gente parecieran estar divididos en derechos urbanos y derechos rurales. Derechos urbanos que se cumplen con rigor y los débiles derechos rurales, un engaño, indignantes para el campesino. Campesinos sin seguridad social, sin ingreso mensual fijo, sin vacaciones, sin jubilación.

Hacer un abogado o un médico es muy fácil. Ahí están las universidades. Hacer un campesino es muy difícil. NO hay fábrica de campesinos. NO hay universidades para graduar campesinos. AL campesino solo lo hace la tierra, el sol, el agua, el trabajo honesto de sol a sol.

Algunas veces en la vida se necesita un abogado o a un médico o un ingeniero. Pero Siempre, Cada dia, se necesita el fruto y el trabajo del campesino.

Los campesinos trabajan toda su vida, desde la cuna hasta la tumba. Desde los 7 años, sin fuerzas, cargan leña y agua, labran la tierra con el azadón. A los 80 años, con sus manos callosas y sin fuerzas, siguen trabajando con amor la tierra.  El campesino es imprescindible para el país. Ni un presidente, ni un gobernador, ni un alcalde ni un poderoso tendrían comida si no existieran los campesinos.

La Sociedad, el corazón de todos, debe estar lleno de amor por los campesinos. Si no se transforma el campo jamás habrá paz permanente y duradera. El campo está| abonado para que nazca la ilegalidad, para que se perpetúe la injusticia, para que persista la violencia. Los que viven en las ciudades se olvidaron de los campesinos.  Duele en el alma que la sociedad y los gobiernos traten con indignidad a nuestros campesinos El ruido de la ciudad no deja escuchar la voz del campesino, la contaminación de la Urbanización no deja ver que tenemos vida gracias al infatigable trabajo de los campesinos. La opulencia de la sociedad de consumo se alimenta de la pobreza de los campesinos. La sencillez del campesino es ejemplo de vida, su honor se funde entre la tierra y el trabajo

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