Todo cambia

Publicado por: juan.sacristan el Mar, 12/01/2021 - 10:49
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Por: Edgar Darío Núñez Pino.
Edgar Darío Núñez Pino

“Nada queda” sería la mejor frase con la que comenzaría una reflexión sobre el devenir de los últimos tiempos. En ningún sueño generacional (aun macabro o vulgar) ocurrió lo que nos ha tocado vivir como humanidad: las estructuras, instituciones, valores y aspiraciones de la sociedad actual se ven estremecidas, en casos derruidas, por los acontecimientos actuales.

Aun abriendo con esta sentencia lúgubre del “nada queda”, apelaría a Heráclito para sumar: “todo cambia, nada es”. La permanencia es una cualidad lejana a nuestra esencia humana, somos finitos y nuestro paso por el mundo está restringido por el tiempo. “Nada queda” podría ser el leit motiv generacional para emprender la inevitable (re)construcción de nuestro mundo.

La Historia es fértil en ejemplos de cómo la humanidad en momentos donde imperó el “nada queda”, inició su camino a mejor modo de vida. El siglo de oro ateniense, el alto imperio romano, el Renacimiento, la Revolución Francesa y las americanas, la post guerra del siglo XX: todas son expresiones de nacimiento y cambio de nuestra realidad. Luego del tumulto vino el “todo cambia, nada es”; es luz y oscuridad.

¿Imaginan a Pericles claudicando en el ágora ateniense de su idea de un gobierno de unos muchos, el Demos? ¿Y si Da Vinci, Miguel Ángel o Botticelli no se hubiesen atrevido a tanto? ¿Cómo sería nuestra realidad si Rousseau, Sieyès y Robespierre no hubiesen reflexionado sobre un mundo mejor? Ni hablemos de Bolívar, Santander, San Martín y Páez.

El nuevo liderazgo de nuestro continente debe enarbolar el “nada queda” para alumbrar esta extraña realidad que hoy vemos nacer dolorosamente. Y cuando digo “debe” no sólo lo uso como imperativo ético, es también el reclamo de padre aspirando un mundo mejor. Cada uno debe aportar su grano de arena, poner su gota de sudor para pasar al “todo cambia”.

Haciendo lo que predico compartiré con ustedes mis reflexiones a la luz del “nada queda”, sobre el estado de cosas en los espacios que considero hábitat: la Política y su expresión jurídica la Ciencia Constitucional. Los avances tecnológicos, la Democracia y sus retos, el rebrote del autoritarismo, el surgimiento de nuevos modelos dictatoriales, la inmigración, el auge de los movimientos sociales, la influencia de las redes sociales en la arena política, la nueva oferta electoral, la adaptación del Estado a nuevos retos sanitarios, entre otras vicisitudes, serán temas que intentaré apuntar desde mi idiosincrasia de profesor universitario inmigrante, aderezado con el sentimiento agridulce del desarraigo y agradecimiento a esta verde tierra antioqueña.

Gracias por mantenerse conmigo hasta acá, nos leemos muy pronto en este mismo espacio.

Infidencia: El título original de estas líneas inaugurales era “Réquiem para el nuevo mundo”, pero
ya saben: todo cambia.

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