Vaya susto

La noticia del avión de United Airlines que viajaba de Denver a Hawai se asemeja a la segunda temporada de Breaking Bad cuando caen partes de una avión sobre las casas y los jardines de diferentes familias, la diferencia es que en esta ocasión no hubo víctimas. Ver a través de la ventanilla que uno de los motores se desarma y se incendia en el aire, es una escena digna de una película de acción donde el piloto anunció por los altavoces la emergencia y a los cinco minutos llega algún superhéroe al rescate, pero no fue así, dentro del avión los pasajeros podían ver desde la ventanilla el problema, grabar con el celular cada segundo como si fuera el último y pedir a una fuerza divina la ayuda necesaria para superar el miedo que sentían en esos momentos. 

A raíz de esto, fueron suspendidos los vuelos de todos los aviones Boeing 777 – 200 en el mundo. Una decisión inteligente para evitar accidentes y porqué no, algo que también debería aplicarse a los políticos. Un político que represente una amenaza para el pueblo no debería despegar, lo mejor es que renuncie y se quede en casa para evitarnos un susto. Quizás no se pueden comparar tan fácil pero si hay muchos políticos que se hacen los aviones con lo que prometen y hacen. 

Los restos del motor me imagino que se llevarán a un museo para recordar que fue un incidente  que no terminó en tragedia. Lo gracioso está en las explicaciones que darían hijos, esposos vecinos o hermanos a quien pregunte ¿qué fue ese ruido?, ¿de dónde salió esto?, ¿Por qué un pedazo de avión en la entrada? ¿y ese reguero que es? O ¿Quién rayó mi carro? Entre otras preguntas de un evento que parece de película.

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