El 13 de noviembre de 1985 el volcán del Nevado de Ruíz, que llevaba meses arrojando cenizas, expulsó gases materiales que produjeron una avalancha de agua, piedras, escombros y lodo que bajó a unos 60 kilómetros por hora por el cauce del río Lagunilla y a las 11:00 de la noche sepultó a Armero, un pueblo habitado por 40.000 personas, que en ese entonces era el más próspero del Tolima.
