Hipnosis: el poder curativo de la mente

9 Diciembre 2021, 08:53 AM
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Creado Por
Armando Martí
La hipnosis no es un poder sobrenatural. Se ha demostrado que, en todo momento, la persona mantiene su capacidad de decisión y control, pudiendo decir sí o no a las sugerencias de la intervención.
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Cortesía, MK - Hamilton

El cerebro humano sintetiza la grandeza del hombre, un mundo de recursos internos llenos de energía, información, pensamientos, imágenes y recuerdos, que develan dimensiones donde se almacena el conocimiento para la evolución inteligente del ser. 

Estamos familiarizados con la mente consciente (razón y lógica), pero también confluyen dentro de nosotros, el subconsciente (emoción, deseos y gustos) y el inconsciente (zona primitiva donde se almacena el aprendizaje de las generaciones). 

Para tener acceso a estos niveles profundos del ser, se ha empleado la hipnosis como una herramienta terapéutica que permite la sanación integral de los asesorados. 

El origen de la hipnosis moderna

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Créditos:
Cortesía JR Korpa

Las primeras manifestaciones de esta práctica se dieron entre los hombres y mujeres de la prehistoria. Ellos, a través de cantos, bailes, ritos y palabras, llegaban a insensibilizarse del dolor y dominar el cansancio, renovando sus fuerzas para superar los desafíos y pruebas de la vida. 

El término hipnosis, tiene su raíz en la mitología griega, pues hace referencia a una deidad menor llamada Hypnos (personificación del sueño) quien tenía un gemelo Tanathos (representación de la muerte no violenta). Ambos eran hijos de Erebo (sombra) y de Nix (noche). Por eso, estos hermanos pertenecían a las oscuridades subterráneas y vivían en una cueva. 

Hypnos se casó con las Gracias (diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad) y tuvo mil hijos, de los cuales Morfeo (inducía sueños donde aparecen humanos), Fobetor (generaba sueños de temor con animales) y Fantasos (producía sueños de bienestar y fantasía con seres inanimados como árboles, plantas, agua, rocas, etc.). Así pues, ellos heredaron el poder de influenciar la psique.

Sin embargo, en Egipto se usaban procedimientos hipnóticos con el fin de curar muchas enfermedades del cuerpo y la mente. De esta manera, quedó registrado en el famoso Papiro de Harris o el Papiro de Ebers hace tres mil años antes de Cristo, un documento donde se exponen diferentes técnicas utilizada por los médicos egipcios, llamados Sun-No, muy similares a las actuales. 

Más adelante, alrededor del siglo XVI, Teofrasto Paracelso un alquimista, filósofo, teólogo y médico suizo, aseguró que existía una relación activa entre el universo (macrocosmos) y el hombre (microcosmos). Si por alguna circunstancia esta interacción se veía afectada, surgían desequilibrios mentales, trastornos emocionales o desarmonías espirituales. 

Fue entonces cuando por medio de la estimulación de estados de relajación en sus consultantes, Paracelso logró sincronizar y alinear nuevamente estos dos elementos, llamando al método “curación por simpatía magnética”

Influenciado por estas revelaciones, el médico alemán Fran Antón Mesmer, en 1773 perfeccionó la técnica y la nombró “Cura Magnética”, donde mediante la energía bioeléctrica de sus manos junto con afirmaciones positivas e imanes, inducía a las personas a una fase de plenitud mental y tranquilidad, que mejoraban los síntomas físicos y emocionales del paciente.

Posteriormente, Sigmund Freud (1856 – 1939) hizo uso de la hipnosis para tratar los casos de histeria y otros trastornos psíquicos. Gracias a algunos de estos resultados exitosos, se pudo consolidar el nacimiento del “psicoanálisis”.

Sin embargo, fue el médico psiquiatra norteamericano, Milton Erickson (1901 – 1980), quien sentó las bases de la moderna psicoterapia breve estratégica a través de la intervención hipnótica no ortodoxa, pues consideraba que el inconsciente tenía los recursos suficientes para resolver los problemas de cada individuo. 

Por ende, la hipnosis es una vieja ciencia al servicio de una nueva humanidad, que se ha reinventado constantemente con el paso del tiempo, no sólo sobreviviendo, sino también renaciendo a la ignorancia de sus peores detractores.

Recordemos que, el uso responsable y adecuado de esta técnica, permite acceder a las zonas más oscuras y reprimidas de nuestro cerebro, para llevar la luz necesaria al momento de transformarnos en mejores seres humanos. En realidad, la hipnosis es un estado mental natural de cada uno, que en algunas ocasiones se manifiesta de forma consciente o inconsciente. 

Aplicaciones de la hipnosis clínica

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Cortesía Mark Williams

En resumen, la hipnosis es una técnica que, realizada por un terapeuta idóneo y certificado, puede usarse para controlar el estrés, la ansiedad y el dolor, al igual que los hábitos negativos y conductas no deseadas. 

Según los estudios científicos de la Clínica Mayo de los Estado Unidos,  la hipnosis clínica es recomendada al momento de ayudar a superar afecciones tales como: aliviar el dolor ocasionado por el síndrome del intestinal irritable, las fibromialgias, los procedimientos dentales y las migrañas, entre otros síntomas. 

Asimismo, se reportan éxitos en el tratamiento del insomnio, la enuresis (incontinencia)  nocturna, la adicción al cigarrillo y los desórdenes alimenticios. Otra aplicación muy importante de la hipnosis, es el de aminorar los efectos secundarios relacionados con la quimioterapia y la radioterapia, el estrés postraumático, las fobias y los pensamientos obsesivos compulsivos.  

Insisto que la intervención de la hipnosis clínica, debe ser realizada por un profesional de la salud como lo es un psiquiatra, psicólogo o terapeuta formado con muchos años de experiencia en este campo.

Falsas creencias y mitos sobre la hipnosis

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Créditos:
Cortesía JR Korpa

Sin duda, la hipnosis ha sido ampliamente probada y estudiada por expertos en la salud mental. No obstante, siguen rondando en el imaginario colectivo muchos mitos creados, especialmente mediante los guiones de varias películas, que presentan al hipnotizador como un individuo misterioso con “poderes mentales ilimitados” y capaz de dominar la voluntad de las personas.

Nada más lejos de la realidad que estas falsas creencias, enmarcadas en algunos prejuicios limitantes que distorsionan las bondades de esta práctica, haciendo que dichas herramientas sanadoras sean vistas como algo “mágico”, oscuro o fuera de este mundo. A continuación, les presento algunas de las mentiras más frecuentes sobre la hipnosis.

1.¿Una persona puede perder su voluntad o quedar sometida por mucho tiempo a las sugestiones del hipnólogo? 

Es totalmente falso, pues las personas hipnotizadas no se hallan en ningún momento dominadas por el terapeuta. Por ejemplo, si se les siguiere que hagan algo en contra de su voluntad o de su código moral, la persona simplemente saldrá de su estado de concentración.

Los asesorados no  “obedecen”, hacen lo que ellos quieren. La hipnosis es una herramienta que ayuda a encontrar las respuestas necesarias, que están dentro de sí mismos. Tampoco el individuo puede ser “programado”, ya que cualquier cambio en su comportamiento, es debido a la autosugestión, entendida como una condición innata donde la propia persona guía sus pensamientos, sentimientos o comportamientos.

La interacción entre el operador y el sujeto, se basa en la claridad de los objetivos propuestos. Por eso, es necesario la colaboración de las partes para lograrlo. En ninguno momento, la voluntad del hipnólogo está por encima de la del hipnotizado. 

2. ¿Son los shows de hipnosis tan reales y asombroso como los presentan al público? En verdad, estas presentaciones públicas, no tienen nada de asombrosas, pues se ajustan a un guion que se repite función tras función. Por ejemplo, cuando el hipnotista invita a subir al escenario a las personas, es porque el ambiente es propicio para divertirse y relajarse. 

Por tanto, se está motivando las destrezas histriónicas y las capacidades para la actuación de los participantes, es decir, ellos hacen lo que hacen en el palco por su propia voluntad y deseo de protagonismo ante los demás asistentes. De lo contrario, no subirían al escenario ni participarían de la dinámica.  

Aprovecho la oportunidad, para aclarar ante la opinión pública, que la mejor forma de utilizar las técnicas de hipnosis, no es precisamente la de ser exhibida como un show pues le resta credibilidad y seriedad a la misma. 

Por mi parte, confieso que hace más de quince años lo entendí claramente y de forma voluntaria, decidí dejar de presentar la hipnosis en demostraciones públicas. En el presente, la utilizo como una herramienta que, junto con otros métodos terapéuticos como la PNL, la Logoterapia y la Terapia Breve Estratégica, me son muy útiles para potencializar los recursos internos y el pensamiento positivo en algunos de mis asesorados.

3. ¿El hipnólogo posee poderes sobrenaturales? Claro que no. El aprendizaje de la hipnosis como cualquier otra técnica se basa en la disciplina, la lectura de textos profesionales y la debida certificación profesional. Además, de un agudo sentido común e intención solidaria para aplicar esta herramienta según las necesidades requeridas por el consultante y los acuerdos previamente definidos. De ahí que, el respeto, la escucha activa y el deseo de ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas, son los verdaderos “poderes”. 

4. ¿La persona hipnotizada no recuerda nada de lo que sucedió? Eso no es cierto. Siempre podrá recordar lo que desee, pues ha estado consciente del proceso y gracias a la hipnosis es capaz de evocar sin dolor algunos de sus traumas reprimidos que le impedían vivir una vida plena. Al orientar la mente hacia soluciones efectivas, es posible desde el presente, cortar las ataduras del pasado. 

5. ¿Bajo el efecto de la hipnosis la persona puede mentir e inventar acontecimientos no vividos? En algunos casos de distorsión mental, esquizofrenia desorganizada, mitomanía o personalidad adicta, la persona “intencionalmente” y desde la orilla de su trastorno, puede falsear la realidad de los acontecimientos vividos. 

Pero, se ha demostrado que esta técnica aplicada en individuos sanos aumenta el recuerdo de las experiencias previas y les permite afrontar la realidad, a fin de madurar y poder superar los bloqueos emocionales.

6. ¿La hipnosis genera algo parecido al sueño? No. Por el contrario, la persona permanece despierta siempre y por eso, este procedimiento se puede realizar con los ojos abiertos. El cerrar los ojos simplemente aumenta la concentración y la mirada interior, pero pueden estar abiertos cuando lo desee pues quien tiene el verdadero control de la mente, es la misma persona. 

Finalmente, pienso que un tratamiento terapéutico con hipnosis debe comenzar con el pie derecho, es decir, con honestidad y voluntad de cambio por parte del consultante, dejando atrás las máscaras de la manipulación y la mentira para victimizarse, cambiando “el hábito de estar y sentirse mal” por “el hábito de estar y sentirse bien”. 

Sin esta disposición del asesorado, es aconsejable no asumir ningún compromiso terapéutico. Por eso, “cuando las cosas son claras, con o sin hipnosis, son doblemente mejor”.

Fuentes: 

- Aesthesis Psicólogos Madrid. Verdades y mitos sobre la hipnosis. Psicología clínica: 

https://www.psicologosmadridcapital.com/blog/verdades-mitos-sobre-hipnosis/

- Milton Erickson. La hipnosis. Editorial Laitalë. 

- Jenny Moix. Mitos y realidades de la hipnosis. El País: 

https://elpais.com/elpais/2013/07/26/eps/1374856987_494248.html

- Isidro Pérez Hidalgo, et.al. Hipnosis en la práctica clínica. Volumen I Técnicas generales. Editorial EOS Psicología. 

- Erick Rodríguez. La hipnosis: algunos mitos e imprecisiones. Psyciencia: https://www.psyciencia.com/?s=la+hipnosis%3A+algunos+mitos+e+imprecisiones

- Horacio Ruiz. Protocolos de hipnosis y PNL. Editorial Tinta Mala.

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