Historias Zen para superar el confinamiento

Publicado por: richard.ladino el Mar, 26/05/2020 - 08:53
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Armando Martí
Sin duda, es muy difícil el reto de sobrevivir en una sociedad marcada por la desigualdad y sustentada en el espejismo económico.
Fotografía Armando Martí
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Fotografía Armando Martí

Preguntar e indagar es la función natural de la inteligencia humana y conocernos a nosotros mismos es el sendero que nos conduce hacia el “despertar espiritual”. Este es el proceso de la experiencia personal:  buscar la serenidad y la calma para vivir una vida plena en el eterno presente, en donde habita nuestra alma sin espacio ni tiempo pues, en esencia, es eterna. De estos pensamientos nacen algunas de las enseñanzas que desde hace millones de años los maestros del Budismo Zen, los monjes tibetanos y muchos sabios de diferentes culturas y creencias han trasmitido a través de historias, analogías y cuentos a sus humildes discípulos buscadores de la verdad.

En esta complicada situación actual de confinamiento mundial me doy cuenta de la agresividad con que la COVID – 19 cobra diariamente miles de vidas humanas a través de su rápido contagio, el cual pareciera no detenerse nunca. Esta enigmática y tétrica “maestra” que se adueñó temporalmente de la libertad física de las personas, paradójicamente también nos ofrece la oportunidad de hacer un alto en el camino para “resetear” nuestro cerebro, que al estar saturado de tanta información permitía que se traspasaran nuestros límites sanos, abriendo las puertas de la toxicidad emocional, las adicciones, la pérdida sistemática de valores y la autodestrucción. 

 

Sin duda, es muy difícil el reto de sobrevivir en una sociedad marcada por la desigualdad y sustentada en el espejismo económico de hacer realidad todos nuestros deseos en forma instantánea a través de un clic crediticio, motivado por los impulsos de gratificación que son exaltados mediante las diferentes técnicas del marketing moderno. Las consecuencias a mediano y largo plazo de estos endeudamientos, muchas veces innecesarios, se pagan no sólo con el dinero de nuestro trabajo sino también con la salud, la cual se ve afectada por el estrés y la angustia de cumplir con estos compromisos. 

La lista de errores y desaciertos humanos podría ser interminable. Quizá somos la única especie que tiene la capacidad de autodestrucción, pero también poseemos una increíble fuerza interior para salir adelante de muchos problemas. Cuando se han aprendido estas lecciones de vida es posible renacer con valentía y resiliencia a un mejor mañana. 
 

Fotografía Armando Martí
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Fotografía Armando Martí

Ante este desconsolador panorama no era de extrañar que el mundo necesitara, de forma inmediata, una unidad de cuidados intensivos (UCI) para poder respirar y sobrevivir a este estado de “locura planetaria” en la que estábamos inmersos. Poco a poco y al recuperarnos de esta enfermedad social, empezaremos a tomar conciencia de la importancia de replantear las bases de una nueva forma de convivencia más humanística. 

Esta crisis mundial activó muchas de nuestras defensas psicológicas adormecidas por el sistema. Ahora nos damos cuenta de que nuestro enfoque no debería ser hacia los recursos externos sino hacia los recursos internos, con el fin de encontrar respuestas adecuadas para entender el por qué y el para qué de la aparición de esta pandemia, descubriendo un nuevo sentido en la vida. 

Bastó la aparición de este misterioso virus para detener en muy poco tiempo, el acelerado ritmo de la globalización industrial que estaba arrasando con muchos de los recursos del planeta, anteponiendo sus inclementes y egoístas intereses por sobre la propia vida de las especies y de los seres humanos. ¿Será posible que ante esta nueva realidad seamos capaces de dejar a un lado tanta banalidad y desgaste energético vital en pos de objetivos inútiles? ¿Hoy de qué nos sirven los lujos, la moda, el poder, las influencias y las excentricidades, cuando en realidad lo que más queremos es estar bien, vivir y gozar de una existencia pacífica, amorosa, simple y armónica? 

Es hora de hacernos amigos de nosotros mismos, valorar el cariño y el amor hacia nuestra pareja, hijos, familiares y seres queridos. Asimismo, debemos aprender a distribuir mejor el dinero, gastándolo de forma sensata, siendo humildes, ayudando y pidiendo ayuda sin más interés que el de dar sin intenciones ocultas. Sentir el descanso de decirnos y decir la verdad, sanando nuestro cuerpo, emociones y mente. Quiero hacerles una pregunta y a su vez invitarlos a que la contesten con sinceridad: si este virus de la COVID - 19 despareciera y fuésemos libres del confinamiento, ¿ustedes seguirían cometiendo los mismos errores de siempre?

Historias de sabiduría para recobrar la libertad personal
 

Cortesía Armando Martí
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Armando Martí

Por increíble que perezca, el futuro del mundo moderno es un reencuentro con el pasado. Las grandes enseñanzas de vida se hallan en historias y narraciones escritas hace miles de años, las cuales fueron desplazadas, repito, por el moderno afán de la sociedad industrializada orientada hacia el insaciable consumo colectivo.  

En mi caso, estoy dispuesto a seguir cambiando el hábito de estar y sentirme mal por el hábito de estar y sentirme bien. Recordemos que nuestros cuerpos están cautivos y confinados en los hogares como medida preventiva para preservar la salud, pero es una actitud de conciencia y de superación ante cualquier situación o dificultad que nos ocurra en la vida, la que nos devuelve nuestra verdadera libertad. 

Por eso, hoy he seleccionado a los lectores de la sección Konciencia de Kienyke.com algunos textos del Budismo Zen que les podrán ayudar, no sólo durante el tiempo que necesitemos estar confinados, sino también para resistir con fuerza a esta pandemia y lograr reinventarse en este nuevo mundo que de manera amorosa pero firme, nos ofrece una segunda oportunidad con el fin de resurgir de las cenizas. 

Cuentos Zen
 

Fotografía Armando Martí
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Fotografía Armando Martí

1. El consejo de una madre

“Jiun, un maestro de la secta Shingon, fue un famoso erudito en sánscrito, de la era Tokugawa. De joven solía impartir lecciones a los alumnos de su hermano. 

Su madre, al enterarse, le escribió una carta:
“Hijo mío, no creo que te hicieras devoto de Buda porque desearas convertirte en un diccionario ambulante para los demás. La información y los comentarios, la gloria y el honor, son interminables. Desearía que dejaras de impartir esas lecciones. Enciérrate en un pequeño templo en una zona remota de la montaña. Dedica tu tiempo a la meditación y consigue así la auténtica comprensión”. 

Reflexión: Cada lector desde el fondo de su corazón, puede llegar a comprender estas sabias historias y sacar sus propias conclusiones. 
 

Cortesía Faye Cornish
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Faye Cornish

2. El zen de Buda

“Buda dijo:
 
Considero las posiciones de los reyes y los gobernantes como las de motas de polvo. Observo tesoros de oro y gemas como si fuesen ladrillos y guijarros. Contemplo las prendas de seda más finas como trapos en jirones. Veo las miríadas de mundos del universo como pequeñas semillas de fruta, y el mayor lago de la India como una gota de aceite en mi pie. Percibo que las enseñanzas del mundo son iluminismos de magos. Discierno el concepto superior de la emancipación como un brocado de oro en un sueño y observo el santo camino de los iluminados como flores que aparecen ante los ojos. Veo la meditación como una roca de la montaña, el Nirvana como una pesadilla durante la vigilia. Considero el juicio sobre el bien y el mal como la serpenteante danza de un dragón, y el ascenso y declive de las creencias como las huellas dejadas por las cuatro estaciones”.  
 

Cortesía Sayan Nath
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Sayan Nath

3. Una taza de té

Nan-in, un maestro japonés que vivió en la era Meiji (1868 – 1912), recibió a un profesor universitario que acudió a preguntarle acerca del zen. 

Nan-in le sirvió el té. Vertió el líquido hasta llenar la taza del visitante y siguió vertiéndolo. 

El profesor contempló el té que se derramaba hasta que ya no pudo contenerse. 

- Está completamente llena. ¡No cabe ni una gota más!
- Al igual que esta taza – le dijo Nan-in -, usted está lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo mostrarle lo que es el zen a menos que primero vacíe su taza?

Bibliografía: 

  • Nyogen Senzaki y Paul Reps. (2012). 101 cuentos zen. Galaxia Gutenberg. 
  • Yosano Sim y Pedro Palacio Palao Pons. (2015). Cuentos Tibetanos. Ediciones Karma.