Yo metí un gol en la final de un mundial

Publicado por: admin el Sáb, 05/04/2014 - 03:27
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¡Satisfacción! Así define Jorge Valdano el privilegio de gritar campeón en un torneo mundial. El argentino hizo parte de la selección que, liderada por Diego Armando Maradona y dirigida por Carlo
Yo metí un gol en la final de un mundial
¡Satisfacción! Así define Jorge Valdano el privilegio de gritar campeón en un torneo mundial. El argentino hizo parte de la selección que, liderada por Diego Armando Maradona y dirigida por Carlos Salvador Bilardo, se consagró en el estadio Azteca ante Alemania en el campeonato mundial de 1986. 28 años después, ese momento cumbre le ha transformado la vida. Su presente es el de un escritor de libros sobre el liderazgo, teniendo las claves para en cualquier aspecto de la vida conseguir el éxito. Valdano lo consiguió como jugador y también lo hizo como directivo, cuando supo ser gerente deportivo de Real Madrid. ¿Y si aquella corrida y remate posterior hubiera sido atajado por Schumacher el arquero teutón? Jorge Valdano, Kienyke Tarde soleada del 29 de junio. Argentina ganaba 1-0 con gol de José Luis Brown de cabeza y se acercaba al segundo título en la historia. Centro alemán de Brehme al área que el autor del primer gol retrasó al arquero Pumpido. El portero salió por derecha con Valdano, que daba una mano en defensa. Gambeteó a dos europeos hasta que se acercó a Maradona y le dio la pelota con ayuda de un germano que al barrerse fue cómplice de Jorge. “Cuando uno tiene un jugador de la grandeza de Maradona la obligación es usarlo más allá de lo prudente. Lo que hacíamos era darle la mayor cantidad de veces posible la pelota con la seguridad de que él iba a mejorar cada balón que recibe. En estos tiempos es imposible hablar de Real Madrid sin Cristiano Ronaldo, o el Barcelona sin Messi no sería Barcelona, es imposible no ser dependiente de ese tipo de jugadores”, dice Valdano en su visita a Colombia, traído por el Banco de Occidente para dictar charlas de liderazgo. Jorge Valdano, Kienyke Diego tomó la pelota mientras Valdano corrió de cara al gol sin desentenderse de la pelota. El 10 dio un pase corto a Héctor ‘el Negro’ Enrique que dominó en velocidad. Jorge y Burruchaga eran marcados por teutones como estampillas a un álbum. Forster decidió abandonar la marca e ir a presionar al poseedor del balón, dejando descubierto a Valdano y se enfiló de cara a Schumacher. ¿Qué le habrá pasado por la cabeza en esos segundos? Cuatro años atrás en España 1982 tuvo la oportunidad de  ser titular ante Hungría en reemplazo de Ramón Díaz, que había iniciado en el partido debut ante Bélgica. Al minuto 24, una lesión lo marginó del certamen y con la salida creyó que su participación en la historia de los mundiales había culminado. El estadio Azteca le daba una revancha. Cuan largo es, Schumacher achicó al delantero que jamás dudó en definir al palo izquierdo del guardameta más allá de tener opciones de pase. El balón entró al rincón y a falta de un poco más de media hora para el final del partido, Argentina se puso en ventaja 2-0. [youtube width="549" height="366"]https://www.youtube.com/watch?v=tXU2ARjDF2o[/youtube] El gol de Valdano a Alemania en 1986. (Crédito: Canal +) Euforia, gozo y mil emociones más ad portas de salir campeón. Las mismas que sintió en ese gol de Maradona a Inglaterra con la mano. La anotación se bautizó como la ‘Mano de Dios’, pero hoy, en frío, Valdano no cree que aquella vez ese haya sido un mensaje positivo para la sociedad argentina. La fiesta del gol está envuelta en violencia, barras bravas, ausencia de moral. “En Argentina cada día es más difícil asistir a un partido de fútbol”. Si el rival hubiese sido otro, la victoria estaba garantizada. Pero Alemania nunca estuvo derrotada y los goles de Rummenigge y Voller para empatar el partido atentaron contra el clímax de Valdano y compañía. Cuando el partido moría, Maradona inventó un pase que de la nada dejó a Jorge Burruchaga frente al arco con la mirada atenta de Valdano que acompañó. ‘Burru’ metió el gol y Argentina se consagró, pero el hambre de triunfo no acabó aquella tarde en el delantero que anotó el segundo gol en aquella final. “Me retiré seis meses después por una hepatitis, dejé el fútbol y me dediqué a la radio, la televisión y otros asuntos. Cerca del mundial de Italia me encontré con Bilardo en España, le pregunté por la selección. ‘El equipo está bien, pero no tengo un Valdano’, dijo Carlos. Consulté con mi esposa, ‘¿Tu qué quieres?’, jugar un mundial respondí. ‘Por una vez en la vida haz lo que dice tu corazón que hagas’, me convenció. Me fui a Argentina, me preparé por seis meses y estando en Roma, a una semana del inicio del torneo, Bilardo se me acercó y me dijo ‘no te veo’. ¿Qué quieres decir con no te veo Carlos? Le dije. Sabía que no iba a salir de esas tres palabras ‘no te veo’ y que debía devolverme a casa. Ahí entendí que en la vida a veces gana uno, y a veces los límites lo superan. Pero la satisfacción de saber qué es lo máximo que uno puede aspirar como futbolista, ser campeón mundial, queda”. En Twitter: @RomanGomez