La modelo e influencer Georgina Rodríguez fue una de las protagonistas de la Met Gala 2026, donde fusionó alta costura, espiritualidad y lujo con un estilismo que no pasó desapercibido.
Su aparición en el Metropolitan Museum of Art estuvo marcada por un vestido diseñado por Ludovic de Saint Sernin, inspirado en la Virgen de Fátima. La pieza, confeccionada en París, destacaba por su tono azul pálido —asociado a la pureza y protección—, silueta sirena, encajes bordados y un velo que reforzaba el aire místico del conjunto.
El diseño no solo apeló a la estética, sino también a lo íntimo: en su interior, el vestido llevaba bordadas frases en español que reflejan la fe de la empresaria, convirtiendo la prenda en una especie de oración personal llevada a la alta costura.
El rosario de 7 millones que acaparó todas las miradas
El elemento más impactante del look fue un rosario de alta joyería firmado por Chopard, valorado en siete millones de euros. La pieza, elaborada en oro blanco de 18 quilates, incorporaba perlas naturales y 64 diamantes distribuidos entre la cadena y la cruz.
Más allá de su valor material, el rosario tenía un fuerte significado personal: el medallón incluía una imagen de la Virgen de Fátima y, en su reverso, estaban grabados los nombres de su familia, incluido Cristiano Ronaldo y sus hijos.
La joya fue concebida no solo como accesorio, sino como una “reliquia” simbólica que une fe, identidad y memoria familiar, elevando el estilismo a una declaración profundamente personal.
La propuesta de Georgina Rodríguez se alineó con el tema de la gala, “Fashion is Art”, llevando la conversación hacia la intersección entre moda y espiritualidad. Su look evidenció cómo la alta costura puede funcionar como lenguaje narrativo, capaz de expresar creencias, historia personal y vínculos afectivos.
En una noche dominada por interpretaciones artísticas del vestido, la empresaria apostó por un mensaje claro: convertir la fe en estética, y la estética en una extensión de su identidad.
