En menos de 24 horas el Congreso de la República le quedó mal a la llamada Unión para la Paz, la alianza multipartidista que el gobierno convocó para respaldar los diálogos en La Habana.
La Unión para la Paz, en la cual participan todas las formaciones políticas, menos el Centro Democrático, fue la respuesta del gobierno a la crisis desatada por el evento político que las Farc organizaron en el Conejo, Guajira, criticado porque los voceros de esa guerrilla en La Habana se presentaron acompañados por subversivos armados.
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Este miércoles la comisión primera del Senado, encargada de estudiar una reforma que permita la implementación de unas zonas de ubicación para las Farc, no reunió el quórum suficiente para echar a andar el debate.
Sobre la vagancia de los congresistas en el tema de paz, vea este video
Las zonas de ubicación son el primer paso para que la subversión empiece su desmovilización una vez lograda la firma de la paz en La Habana. En esos sitios los guerrilleros pagarían sus penas en el marco de la justicia transicional.
Sin embargo, no solo los congresistas le quedaron mal al gobierno. La falta de tacto de las Farc en el Conejo fue más allá de lo que se sabía. Este miércoles el defensor del pueblo, Alfonso Cajiao, informó que en ese corregimiento guajiro las Farc entraron, armados, a una escuela y trataron de instruir políticamente a los estudiantes, lo que constituye una violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH).
“La Defensoría del Pueblo pudo comprobar que dentro y fuera del establecimiento educativo hubo personas fuertemente armadas, las cuales acompañaban a los delegados, que encabezados por Iván Márquez instruyeron a la población civil y distribuyeron propaganda política alusiva a su visión sobre el proceso de paz”, indicó la Defensoría en un comunicado.
