Gustavo Petro, de nuevo en medio de la tormenta

Gustavo Petro, de nuevo en medio de la tormenta

14 de agosto del 2014

Es un mal momento para el gobierno del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Hasta hace algunas semanas el funcionario sonreía por no haber caído. Sintió un inmenso alivio por las medidas cautelares que le concedió el Consejo de Estado y que lo salvaron -de momento- de la destitución e inhabilidad proferida por la Procuraduría.

La cara sonriente sólo le duró un par de meses. La tormenta revivió y amenaza con hundir el activo más preciado con el que cuenta: su prestigio e imagen de un gobernante transparente.

Sucesivos escándalos han dejado en evidencia prácticas irregulares de contratación en el distrito. Primero se conoció que varios negocios con dineros del Estado han sido suscritos por la alcaldía con el empresario Carlos Alberto Gutiérrez, concuñado de Petro que también tiene vínculos con el Grupo Nule, asociación protagonista del escándalo del ‘carrusel de la contratación’ que tiene al exalcalde Samuel Moreno en prisión.

Luego, los más cercanos aliados de Petro en el Concejo decidieron romper su alianza política. Carlos Vicente de Roux, cabildante de Alianza Verde y líder de izquierda muy amigo de Petro, reconoció que en la Administración Distrital se estaban llevando a cabo prácticas non sanctas en la adjudicación de contratos. Los multimillonarios acuerdos no fueron sacados a licitación pública -como ordena la ley- sino que fueron o entregados de forma directa o renovados con razones poco claras. Entonces se empezaba a hablar de un nuevo ‘carrusel de la contratación’. De Roux aclaró que descartaba que detrás de esas irregularidades estuviera Petro.

Gustavo Petro

Petro cantó victoria cuando el Consejo de Estado lo mantuvo en su cargo mientras define de fondo su caso.

El más reciente episodio fue una grabación revelada por El Tiempo en la que se escuchan a funcionarios de la Unidad de Mantenimiento Vial conversar sobre una ‘trampa’ que estaban planeando para adjudicar de forma directa un polémico contrato de 11.822 millones de pesos para trabajar con una máquina ‘tapahuecos’. Reconocen que lo que harán podría traerles problemas con las entidades de control fiscal. Igual deciden hacerlo.

“Definitivamente esto ya tocó fondo”: Controlaría Distrital

En conversación con KienyKe.com el contralor de Bogotá, Diego Ardila, aseguró que en los últimos meses han investigado y denunciado “varias formas a las que ha acudido la administración distrital para eludir los proceso de licitación pública, que son los procesos públicos, transparentes y amplios”.

Lo que buscarían algunos funcionarios del Palacio Liévano con esas prácticas es conseguir adjudicar millonarios contratos de forma directa o “a dedo”. En el caso de la máquina ‘tapahuecos’, la Contraloría encontró que el gigantesco contrato de 11.822 millones de pesos se suscribió el 27 de diciembre de 2013, bautizando la naturaleza del mismo como “de ciencia y tecnología”, aunque fuese a todas luces una operación de obra pública. “La ley 80 dice que los contratos de ciencia y tecnología están exentos de licitación y se pueden adjudicar directamente”, explica el Contralor.

“Pero como se escuchó en la grabación, los funcionarios antes de comenzar la contratación admitían que los organismos de control los van a investigar, y a pesar de eso decidieron seguir adelante; uno lo que ve es que definitivamente esto ya tocó fondo”.

De acuerdo al ente de control, en la alcaldía de Bogotá se han utilizado otras maniobras para entregar los contratos de manera directa, como favoreciendo a determinados empresarios. “Se realizan esfuerzos mentales y malabares jurídicos para eludir la regla máxima en materia de licitación pública. Han invocado la urgencia manifiesta o han transferido con convenios con fundaciones y asociaciones los dineros del distrito”, advirtió Ardila, quien confirmó que su institución ha abierto numerosos procesos de responsabilidad fiscal, han conseguido la suspensión preventiva de algunos funcionarios (como Gilma Gómez, exdirectora de Unidad de Mantenimiento de la Malla Vial), así como el traslado de varios procesos ante la Procuraduría o la Fiscalía.

Maquina tapahuecos Diego Ardila

La máquina ‘tapahuecos’ solo podía funcionar en carreteras con daños poco profundos.

En el contrato de la máquina ‘tapahuecos’, que se encuentra suspendido, había una promesa contractual de que en seis meses a partir de enero de 2014 se aplicarían 15.684 metros cúbicos de capa asfáltica en los huecos que el artefacto puede tapar, que son los de menor profundidad. Sin embargo, a la fecha, sólo se aplicaron 194 metros cúbicos, lo que indica que sólo cumplieron con el 1.24% de lo prometido para julio de 2014. Dicho contrato fue suscrito con la empresa Green Patcher Colombia SAS, que recién había sido constituida y contaba con un capital no superior a 5 millones de pesos, a pesar de que estuviera buscando una obligación que implicaba más de 11 mil millones.

“El 70% de la contratación en Bogotá se está suscribiendo por medio de contratación directa (…) Decimos de manera clara que en la contratación directa se encuentra un camino para que la selección de contratistas no sea objetiva sino subjetiva”, añadió el contralor Ardila, que recientemente también denunció que la ciudad está atrasada en un 95% en  sus obras de mantenimiento y construcción de la malla vial desde 2012.

“Petro podrá cometer errores, pero no estructura un cartel de contratación”: Carlos Vicente de Roux

El concejal Carlos Vicente de Roux, que hasta hace poco era escudero del alcalde, reconoció que Petro pasa por uno de sus momentos más difíciles por cuenta de estos escándalos.

“El alcalde tiene un buen plan de desarrollo, unas apuestas importantes sobre todo para construir equidad. Pero sus puntos débiles son problemas de gerencia, problemas operativos, problemas en la conformación de su equipo de gobierno, y si a todo eso se agrega lo que tiene que ver con corrupción, el coctel es muy complicado. Frente a eso el alcalde tiene que hacer un examen de conciencia, coger el toro por los cachos, poner a su familia política o amigos cercanos en su sitio y aislarlos radicalmente de la contratación, identificar los focos de corrupción que hay en el Distrito”, dijo el político a KienyKe.com.

¿Pero no queda más claro que esto es otro cartel de la contratación?

La situación es distinta a la del gobierno anterior. Para entonces había un alcalde (Samuel Moreno) y su hermano (Iván Moreno) que eran los jefes de un cartel de despojo de los recursos de Bogotá. No es el caso de Petro, quien es un alcalde que tiene sus ojos puestos en los temas de la ciudad. Podrá cometer errores pero tiene su cabeza en todo menos en estructurar un cartel. La falencia de él es que ha bajado la guardia en la lucha contra la corrupción.

Pero entonces es como recordar una frase de un exmandatario que, envuelto en un escándalo, terminó diciendo “todo fue a mis espaldas”…

Se corre el riesgo de que Petro caiga en esa actitud. Por ser pasivo en relación con el hecho de asumir las responsabilidades que le corresponde en la lucha contra la corrupción.

¿Acaso no peca también por omisión? Lo cierto es que lo de la máquina ‘tapaheucos’ no es el único ni más reciente escándalo por entregar contratos a dedo, cuando deben ser licitados públicamente…

Petro desde el primer momento mostró una actitud de descalificación y rechazo a la complejidad de los procedimientos jurídicos y contractuales. Los consideraba obstáculos para que el gobierno pudiera sacar adelante su programa de gobierno.

¿Es el alcalde responsable por las actuaciones irregulares de sus subalternos?

Una ciudad que contrata 13 o 14 billones de pesos, de los cuales un alto porcentaje se maneja a través de contratación, en ese contexto el alcalde no puede responder por cada operación contractual. Sería la locura. El punto es que quizá al alcalde no le podamos dar responsabilidad por cada cuestión. Pero sí sobre el panorama general de la contratación. Sobre el mapa de la contratación y las operaciones más grandes.

El alcalde conserva una imagen de verdadero enemigo de la corrupción. Prometió que en su alcaldía no se robaría ni un peso. ¿Los hechos recientes lo desmienten?

Claro que desmienten al alcalde. Esa frase de que ‘solo roban en las esquinas’ fue una mala frase de Petro. Una frase en la que se le fueron las luces. El fenómeno de la corrupción en Bogotá, como en la mayoría de ciudades del país, es muy profundo. Gustavo Petro debió mirar el problema cara a cara y no ponerse a la defensiva. Debió decir que ese fenómeno no es solo responsabilidad de él. Debería invitar a la ciudadanía a combatir ese fenómeno.

Clara Sandoval y Carlos Vicente de Roux

Los concejales Clara Sandoval y Carlos Vicente de Roux opinaron sobre la tormenta que ahora atraviesa Petro.

“Que se está robando en Bogotá y que se pierden valiosos recursos, sí está pasando y desde hace tiempo”: Clara Sandoval

De otro lado, la concejal opositora Clara Sandoval (Partido de La U) aseguró que los recientes escándalos que ensombrecen la administración de Gustavo Petro “no son nuevos, sino que están saliendo a la luz porque los hemos venido denunciando desde hace tres años”.

“Hemos denunciado la manera irresponsable con la que se contrata en Bogotá de forma improvisada. Hemos hecho denuncias sistemáticas pero el alcalde Petro solo sale a defenderse (…) Es hora de que el alcalde dé la cara y asuma las responsabilidades por las decisiones que él toma”, dijo la funcionaria.

Si bien se reconoce que la responsabilidad principal por los errores o aciertos debe ser del alcalde, ¿no será que él desconoce de las prácticas irregulares que hacen sus subalternos?

Creo que acá el gran responsable del problema de contratación en la administración es el alcalde. Contrario a otras contrataciones -donde son los funcionarios los que cometen errores-, aquí el que ha tomado las decisiones es el propio alcalde. Y es el alcalde el que ha llevado a los funcionarios a cometer los errores. Así lo vimos en el problema de las basuras.

¿La culpa del fracaso de la máquina ‘tapahuecos’ debe ser del alcalde?

En el caso de la máquina ‘tapahuecos’ a él (Petro) se le metió en la cabeza que él quería no solamente una, sino 40 máquinas ‘tapahuecos’ cuando era claro que era un contrato de obra pública, que implicaba una licitación. El alcalde piensa que hay indelicadezas, como dijo él, pero para nosotros son casos de corrupción. Si fuera culpa de sus subalternos, el alcalde debería tener la autoridad de retirar a los funcionarios que cometieron el error. Pero no lo hace.

¿Cree usted que esto es la parte dos del ‘carrusel de la contratación?

Hemos denunciado, en el tema de la contratación local, que muchas de las fundaciones que contrataban con Samuel Moreno siguen vivas y siguen contratando. El de Petro no es el mismo sistema, pero muchas personas siguen actuando de la misma forma. El alcalde ha sido soberbio, ha cerrado sus oídos…

¿El tesoro que conservaba Petro, tener una alcaldía sin corrupción, queda en duda?

Pienso que el discurso de Gustavo Petro contra la corrupción fue solo un discurso para elegirse alcalde. Un discurso que en ese momento calaba en el ciudadano. Reconozco que fue valiente en denunciar, cuando fue congresista, hechos de corrupción, pero mientras ha sido alcalde no hemos visto esa lucha contra la corrupción de la que él ha hablado.

¿Cree que el alcalde está involucrado en estos escándalos, que es cómplice?

Él se comprometió que su administración no se robará un solo peso en Bogotá. No es cierto. Que sería el primero en denunciar la corrupción; tampoco ha sido cierto. Está incumpliendo el mandato que le dio la ciudadanía. Está siendo cómplice de la corrupción pues por quedar bien tapa y tapa… y pues si él está sacando beneficio personal para sus finanzas eso tendrá que darse en una investigación. Pero que se está robando en Bogotá y se pierden valiosos recursos, sí está pasando y desde hace tiempo.

¿Es este el peor momento para Gustavo Petro, incluso peor que cuando lo destituyeron?

Es uno de sus peores momentos en el sentido de que la gente está conociendo realmente lo que pasa en el gobierno distrital y él ya no va a tener más el argumento de que es víctima de persecución.