El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, endureció este lunes su rechazo al resultado de la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio. En su pronunciamiento, insistió en que Abelardo de la Espriella “no ganó” y aseguró que no reconoce la legitimidad del Gobierno que asumirá el próximo 7 de agosto.
Petro insiste en sus denuncias de fraude
En un extenso mensaje publicado en su cuenta de X, Petro reiteró sus denuncias sobre un supuesto fraude electoral mediante la manipulación de algoritmos durante el escrutinio. Según afirmó, la votación habría sido alterada para favorecer a De la Espriella, quien ganó las elecciones con 12,9 millones de votos.
El mandatario saliente también sostuvo que “no reconoce la legitimidad del Gobierno entrante” y afirmó que “Abelardo no ganó las elecciones”. Para Petro, “el presidente de Colombia, de acuerdo con la decisión de los colombianos, es el filósofo Iván Cepeda”, quien obtuvo 12,7 millones de votos.
Aunque tras la jornada electoral Petro aseguró que respetaría los resultados del escrutinio, desde entonces sus denuncias de fraude han escalado. Esto ocurre pese a que las misiones de observación electoral felicitaron a la Registraduría Nacional y al Consejo Nacional Electoral por la organización de los comicios.
Convocatoria a movilizaciones y proceso de empalme
Petro también volvió a convocar a la ciudadanía a movilizarse el próximo 20 de julio, Día de la Independencia y fecha de instalación del nuevo Congreso. El mandatario llamó a “dar el grito de la independencia nacional en todas las plazas públicas”, una convocatoria que ya había hecho el domingo para defender las reformas sociales impulsadas durante su Gobierno.
Mientras tanto, el proceso de transición entre el Ejecutivo saliente y el equipo del presidente electo comenzó la semana pasada con reuniones entre el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Hacienda saliente, Germán Ávila. Este último encabezó el proceso mientras Petro se reunía con el papa León XIV en Roma.
Petro y De la Espriella han descartado reunirse personalmente durante el empalme, por lo que la transición se desarrolla únicamente a través de los equipos designados por ambas administraciones. Este hecho marca un escenario inusual en la política reciente del país.
