Son cinco congresistas, “la bancada” de ‘Marquitos’ Figueroa

Son cinco congresistas, “la bancada” de ‘Marquitos’ Figueroa

5 de noviembre del 2014

Ariel Fernando Ávila trabaja con León Valencia en la Fundación Paz y Reconciliación y durante ocho años han venido denunciando sobre parapolítica e investigan sobre temas de violencia política. Hacían equipo con la senadora Claudia Hoyos y profesores universitarios como Mauricio Romero y Bernardo Pérez.

Por el peso y seriedad de sus publicaciones, resulta creíble lo que hoy dice sobre la política en La Guajira.

Ávila señala que no son dos sino cinco los congresistas que conforman la estructura política, cuya brazo armado dirigía alias ‘Marquitos’ Figueroa, sujeto peligroso, asesino y narcotraficante.

Ariel Fernando Avila

Ariel Fernando Ávila

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La cosa es sencilla, explica:

La estructura política de ‘Kiko’ Gómez y ‘Marquitos’ Figueroa tiene como representante a la Cámara al señor Antenor Durán, representante de La Guajira por el movimiento AICO. De hecho la historia de Antenor Durán es muy compleja, su hermano fue uno de los mayores marimberos en el sur de La Guajira y tiene grandes extensiones de tierra, y no ha negado los vínculos con ‘Kiko’ Gómez.

En el Senado es el señor José Alfredo Gnecco Zuleta, que era representante a la Cámara, su primo actualmente es el gobernador del Cesar, y fue el candidato de la estructura de ‘Kiko’ Gómez al senado porque el anterior senador era Jorge Ballesteros, quien renunció por un canje con su hijo que es el actual gobernador de La Guajira.

La familia Gnecco sacó tres representantes a la Cámara en el departamento del Cesar, el señor Cristian Moreno, Alfredo Ape Cuello y Fernando de la Peña. Por eso estamos hablando de cinco parlamentarios, casi dos de ellos vinculados directamente y tres indirectos.

Congreso Marquitos

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¿Entiendo que uno de esos señores Gnecco está casado con Vicky Dávila?

Es una familia bastante grande y tienen dos alas, hay un ala que, llamémoslo así, es como la empresarial, y otra la más mafiosa, la del señor Jorge Gnecco. De hecho, Marcos Figueroa, no olvidemos, era jefe de escoltas de Jorge Gnecco, el mayor contrabandista de gasolina.

Jorge Gnecco fue muerto por Jorge 40, esa historia aquella donde lo iban desmembrando y cada kilómetro iban botando una parte del cuerpo en esa guerra que hubo entre mafias. Marcos Figueroa sale para Maracaibo, consolida su poder y se vuelve el enemigo de Jorge 40.

¿Se relacionan, confluyen en algún momento esas dos alas?

Sí claro, tienen una relación, es una de las familias más poderosas.

Este señor José Alfredo Gnecco sacó más de 100 mil votos en las elecciones del 9 de marzo, es una votación histórica, eso nunca había pasado. Tienen 23 de las 25 alcaldías en el departamento del Cesar, manejan La Guajira como se les da la gana. Es un clan político, una verdadera mafia, eso no es discutible.

La fiscalía dice que no ha recibido denuncias…

Deben estar esperando que uno les haga el trabajo. Lo que digo está publicado en un libro, en columnas de Semana. Lo que tienen que hacer es leer, confrontar, investigar. Cuando nosotros denunciamos a ‘Kiko’ Gómez no tenía ni una sola investigación, y mire ahora donde está, llamado a juicio.

¿El Estado perdió el control a través de organismos como la Procuraduría y la Fiscalía en la vigilancia a los departamentos de La Guajira y el Cesar?

El gran problema que tiene este país es que los órganos de control no existen. Es posible que sí en Bogotá y Medellín, pero en general en los municipios los órganos de control son elegidos por asambleas y concejos, por los políticos comprometidos.

Lo que termina habiendo allá es una controversia entre órganos de control y la alcaldía o gobernación de turno. Ese tema de los órganos de control hay que reformarlo, personerías y contralores son elegidos por los cuerpos colegiados, la Procuraduría por el Congreso, entonces los procuradores regionales tienen unos problemas de corrupción política muy delicados.

Lo único que más o menos ha funcionado para el caso de la captura de ‘Kiko’ Gómez y Marcos Figueroa es el CTI. Ustedes recordarán aquel enfrentamiento que hubo en la captura de ‘Kiko’ Gómez cuando el CTI en Barrancabermeja y la policía no quería dejar que lo capturaran. Esto muestra estos niveles de infiltración que hay de estas estructuras políticas y criminales en la institucionalidad.

Alias Marquitos

¿Cuál ha sido el comportamiento del periodismo a nivel general en relación con estos hechos de que hablamos?

Tengo una visión positiva y negativa. Es decir, a nivel nacional es impresionante el apoyo que hemos recibido, como el suyo, lo de Caracol, RCN, Semana me ha dejado publicar todo.

Pero a nivel regional los medios de comunicación pautan con estos señores, que a su vez son contratistas, que a su vez tienen empresas. Entonces para no quitarles las pautas no pueden hablar de estos temas, además hay miedo.

La prensa regional está en una situación muy crítica, con un problema de libertad de expresión muy delicado y ahí tendría que haber apoyo del Estado Nacional o apoyo de la empresa privada o apoyo de dineros internacionales para dar libertad de expresión, porque lo que se vive en las regiones es complejo, pero a nivel nacional la cosa ha funcionado.

¿Si no hay organismos de control, si la policía ha sido corrompida, si hay fotos de Santos y Vargas Lleras con Kiko Gómez, qué esperanzas tenemos de enfrentar con éxito esos grupos delincuenciales?

La prensa es lo único. Como está diseñado el aparato estatal esto no va a funcionar. ‘Kiko’ Gómez sale de la gobernación, capturado, llamado a juicio. Hace apenas dos meses, 15 días después de la elección presidencial, segunda vuelta, se dieron las elecciones en el departamento de La Guajira y ganó la ficha de ‘Kiko’ Gómez, el señor José María Ballesteros, llamado ‘Chema’ Ballesteros, el hijo de Jorge Ballesteros, y ganó con un amplio margen utilizando todo tipo de dineros.

Le publiqué una foto con los López Sierra, aquellos famosos del “Hombre Marlboro” y su hermano que estaba recién llegado de extradición, le publiqué unas fotos con un parapolítico, le publiqué unas fotos con una señora de los Puricheros. Y no pasó nada, no hay investigación tampoco eso es lo que me dicen.

Colombia puede tener elecciones cada cuatro años, una democracia nacional estable, pero en varias regiones tenemos una especies de autoritatismos, dictaduras regionales, y el mejor ejemplo es el caso de La Guajira.

¿En La Guajira sigue gobernando ‘Kiko’ Gómez a través de una tercera persona?

Con ‘Chema’ Ballesteros. Además hay una foto publicada de él celebrando el triunfo de ‘Chema’ Ballesteros hace dos meses, y bueno, el otro año se vienen elecciones. Lo que nosotros estamos diciendo es que se investigue.

Antes de la reforma a la ley de regalías, La Guajira -con todo el dinero recibido- pudo haber pagado la línea del Metro de Bogotá. Es decir, lo que Bogotá se va a tardar pagando 100 años, que es la primera línea del metro, que es el cupo de endeudamiento, La Guajira lo pudo haber pagado en 10 años. Y Riohacha no tiene acueducto, ni un sistema de alcantarillado, todo se lo han feriado.

Los niños wayuu se mueren de hambre, y nadie hace nada. De verdad que esa es la mafia vuelta Estado.

¿Qué ocurre en el Cesar?

Lo que sucede en Guajira, ocurre en diez departamentos del país, donde hay comportamientos antidemocráticos de la estructura política gobernante: Sucre, Magdalena, Cesar, La Guajira, Arauca, Casanare, son 10 departamentos que tienen estos problemas, casi la tercera parte de departamentos que tienen estos problemas de democracia local y regional.

¿Hay más o menos violencia y corrupción en este gobierno de Santos que en el de Uribe?

Hay mucha menos violencia. Las organizaciones criminales saben que sí hacen mucha violencia llaman la atención de las autoridades, entonces ahora aplican una violencia selectiva, y prefieren, y optan, por mecanismos de corrupción.

Es una tendencia que se viene presentando desde el segundo gobierno de Uribe y que se ha consolidado. Por el tema de corrupción, yo no creo que haya tanta corrupción como en el segundo gobierno de Uribe. Ahora, esto sí está muy delicado y esperemos que se actúe porque el problema acá es que este país va a entrar en un proceso de postconflicto, el Congreso va a tener que aprobar al menos las primeras leyes que salgan de la negociación de paz.

No se ve fácil, y menos si hay reelección…

A mí no me gusta mucho ese proyecto de que los actuales mandatarios se puedan reelegir y además el periodo va a ser de dos años. Se presta para el uso de dineros públicos en campaña, cosa que ya sabemos, pero tampoco me gusta porque el posconflicto se va a vivir mucho en las regiones, este no va a ser un posconflicto como el paramilitar aquí en las ciudades.