“Soy una mujer muy cursi, muy romántica”: Paloma Valencia

“Soy una mujer muy cursi, muy romántica”: Paloma Valencia

7 de Octubre del 2014

Cuando Paloma Valencia conoció cara a cara a Álvaro Uribe Vélez lo primero que hizo fue hacerle caer en cuenta que estaba cometiendo un error. Lea también: Álvaro Uribe y su debilidad por la tecnología

La oportunidad se dio en septiembre de 2003, durante la condecoración con la Cruz de Boyacá que el gobierno nacional le otorgaba a su abuelo Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes y destacado líder político.

Paloma Valencia recién había terminado su carrera de filosofía y derecho. Desde la campaña presidencial de 2002 esta joven de familia política había adquirido una especial admiración por Uribe y su proyecto de país.

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En dicha ceremonia, Paloma estaba acompañada de su hermana Cayetana quien, contrario a ella, no es para nada tímida.

“Mi hermana buscó al presidente. Lo cogía y le decía sin pena: presidente, hable con Paloma que ella es su admiradora”, recuerda.

Paloma se sonrojó. Quedó en seguida sin aire cuando el entonces mandatario se le acercó y la saludó.

-Paloma, ¿a usted le gusta la política?- le preguntó Uribe enseguida.

-Claro presidente, me gusta pero en discusiones y análisis –le contestó ella.

-¿Cómo ve el referendo que estamos preparando?- le cuestionó el mandatario sobre una de sus grandes apuestas de reforma constitucional que se realizaría un mes más tarde.

-A pesar de que usted es el presidente y no soy nadie para cuestionarle, le tengo que decir que usted lo va a perder- respondió.

Álvaro Uribe la miró sorprendido. “Me abrió sus ojos, quedó como sin palabras y me preguntó por qué”, recuerda.

Dice Paloma que ella, siendo muy clara en sus ideas políticas y con criterio de universitaria, no se iba a poner a pontificar. Le puso los puntos sobre las íes y le argumentó: “El hecho de que el referendo no vaya a coincidir con elecciones locales significa que la gente va a salir muy poco. Usted tiene suficiente prestigio para ganar el referendo, pero la gente en la provincia sale a votar si alguien la mueve. Usted tiene que hacer que los políticos suyos en las regiones se comprometan con el referendo, para que la gente entienda que debe haber una movilización masiva”.

Lo cierto es que entonces la joven abogada no pensaba que el poderoso líder que tanto admiraba le fuera a “parar bolas”. “Pero el lunes siguiente salió en campañas invitando a la gente a salir a votar, como le había sugerido. Me impresionó mucho. Me di cuenta que él oía realmente a todo el mundo; con mucha atención”.

Desde entonces se hicieron mínimos los encuentros con Uribe; jamás se imaginó que más tarde sería una de sus manos, bien puesta en la derecha, que lo acompañaría en el Senado.

“¡Me iban a llamar Casandra!”

Paloma Valencia es una mujer joven, elegante, atractiva y con frecuencia sonriente. En televisión, durante algunos debates políticos, frunce el ceño y habla con un tono de voz más grave y fuerte de lo común.

Acaso un exceso de firmeza en su discurso la hace ver malgeniada. Vehemente sí es, pero solo por tratarse de una nueva líder que se apasiona por sus ideas, y siempre las defenderá.

“Ahhh, quieren saber quién es la peliona”, dice Paloma cuando comienza esta entrevista y suelta su primera carcajada.

Nació en un ambiente en el que solo se hablaba de política; la estirpe Valencia y Laserna ha generado importantes líderes históricos en Colombia. Es bisnieta de artista y político caucano don Guillermo Valencia Castillo. Nieta de presidente de la República (Guillermo León Valencia, quien gobernó entre 1962 y 1966), e hija de  Ignacio Valencia, excongresista y dirigente conservador.

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Paloma Valencia es nieta de expresidente de la República (Guillermo León Valencia), hija de excongresista (Ignacio Valencia), prima hermana de excongresista y ministro santista (Aurelio Iragorri Valencia) y su hermana es cuñada del exmandatario Andrés Pastrana.

“Yo nací en la política y me formé en la política; la reflexión sobre lo público es para mí una actividad principal. A mi abuelo Valencia no lo conocí porque cuando mi papá se caso él ya había muerto. Pero sí acompañé a mi papá en sus campañas cuando era chiquita, por los pueblos del Cauca; me crié oyendo discursos”, recuerda.

Nacida en Popayán, Paloma se define como una mujer de Provincia. Su vida también la ha pasado en el Tolima por su familia materna, y en Bogotá por cuenta de sus estudios universitarios y actividades profesionales.

-¿Se considera otro ‘delfín’ de la política colombiana?

-Creo que no. Delfín no es solamente si viene de una familia con reconocimiento, sino quien ha usado ese reconocimiento de la familia para llegar donde está. Yo no lo he hecho así. Mi papá se retiró de la política hace más de 26 años y el espacio que me gané fue por mi trabajo en medios de comunicación.

-Pero el apellido pesa…

-Por supuesto para mí es un enorme honor saber que tengo gente que ha aportado y que ha estado en lo público hace tantos años, y que lo ha hecho con tanta honestidad. Sobre los Valencia no pesan críticas de corrupción ni escándalos indebidos; eso lo enorgullece a uno y lo hace sentirse tranquilo con su procedencia.

-Y de sus abuelos, ¿también heredó los talentos literarios?

-A mí me encanta escribir: no escribo poesía pues soy mala en eso. Pero me gusta escribir cuentos; tengo un par de novelas un poco abandonadas pero ahí voy. Escribir es una actividad que lo lleva a uno a reflexionar mucho consigo mismo de manera íntima, muy sincera.

-¿De qué tratan esas novelas en las que trabaja?

-Una es de una viuda joven con su hijo que tiene que desplazarse, pero no del tipo de quienes lo pierden todo, sino de quienes deben desplazarse en estratos altos, que tuvieron que salir hacia las capitales. Y la otra es de un niño cuya enfermedad hace que se le caigan los pedazos del cuerpo; la mamá contrata a una mujer que tiene que cuidar al niño y recoger todos sus pedazos. La lepra no es así, pero es la imaginación que uno tenía cuando chiquito de la lepra.

La llamaron Paloma por “negociación” entre sus padres. “Mi mamá quería ponerme Casandra. Le gustaba ese nombre y mi papá terminó por preferir Paloma”.

Su adolescencia en Cauca le cautivó el alma. De pequeña no soñaba con el atril del poder ni los grandes discursos electorales. En cambio festejaba influir en las ideas de los demás a través de sus escritos y el periodismo.

“Mis primeros pinitos de política fue hacer en el colegio un periódico. Nunca fui representante estudiantil, ni personera ni nada. No me llamó la atención lo electoral. En cambio cuando era chiquita hicimos un periódico en forma de cartelera y buscaba las noticias no del colegio, sino de la ciudad. Las hacíamos escandalosas: títulos como “El invierno azota a Popayán”.

Sin embargo tampoco estudió periodismo. No obstante gran parte de su carrera profesional la ha tenido en medios como comentarista y líder de opinión.

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Paloma Valencia fue, desde los inicios de Blu Radio, una de las panelistas del informativo de las mañanas.

“Tengo el proyecto de laotraesquina.co. Está un poco abandonado pero estamos volviendo a retomarlo. La campaña y mi entrada al Congreso necesitaban mucha atención, pero ya cuando uno le coge el ritmo puede hacer otras cosas, como avanzar con La Otra Esquina, un periódico digital muy político en torno a lo que pasa en el Congreso, que trata de mostrar lo que está pasando allá, lo que se piensa”.

-¿Quiso ser periodista?

-Sí claro, y me dediqué a ello pero no como reportera. Es muy difícil el acceso a los medios, y lo que hice fue regalar mi opinión en donde me abrieran un espacio. Si alguien tenía un programa de radio, a veces le pedía que me dejara hablar un ratito. En la universidad hicimos con una amiga una radio comunitaria y después un programa en la Radiodifusora Nacional llamado ‘Directo La U’, los sábados a las 7 de la mañana; creo que no teníamos muchos oyentes. Pero finalmente llegué a Blu Radio.

“Todavía tengo corazón de anarquista. Soy totalmente rebelde”

Las ideas políticas de Paloma han sido construidas por ella, no adoptadas por la tradición de su linaje.

-¿Cómo que de niña tenía corazón de anarquista?

-Y lo tengo todavía; soy totalmente rebelde. En una época estuve leyendo a Miguel de Unamuno y en su novela ‘Niebla’ había un personaje que le declaraba la guerra a las tildes; entonces yo también dejé de usar tildes en los escritos. Estaba como en noveno y el profesor de español me decía: Paloma, ¡usted no pone ni una tilde!, y decidió hacer un examen. Las puse bien en esa evaluación. Él me regañó y me dijo que no fuera tan anarquista. Pero era más por lora; en el fondo los seres humanos no deberíamos necesitar ningún tipo de regulación porque uno mismo debería imponerse los límites en su vida social.

-¿Qué tan ‘goda’ es usted, proviniendo de una familia conservadora?

-Es difícil definir el conservatismo. Yo soy conservadora pero soy como liberal del siglo XVII. Comparto ideas, antes liberales hoy conservadoras, en el sentido de creer en el Estado pequeño, que no debe tener una burocracia enorme, que debe reducirse en tamaño para dejar más recursos a inversión.

-¿En otras ideas?

-Si me pregunta si soy conservadora en lo moral, sí. Pero en la pretensión de que el Estado regule las conductas de la gente no. El Estado no debe meterse en el espectro individual, por eso yo soy anarquista, no me gusta que le digan a uno qué puede o no puede hacer. Lo único que debe regular son las conductas mediante las cuales yo le podría generar daño a alguien más. Los valores individuales morales no pueden pretender ser un valor universal de conducta.

-Pero entonces defiende las diversidades, como las sexuales…

-Que haga todo mundo lo que quiera. Otra cosa es yo cómo me regulo a mí misma. Hay una distancia entre lo que yo creo que está bien, para mí, y lo que hago con mi vida; y otra distinta lo que considero que el Estado debe regular. Yo no esperaría que mi moralidad fuera elevada a legalidad; eso hace parte de la diversidad de los individuos y el Estado debe ser respetuoso.

-Si por esas libertades individuales alguien decide que quiere consumir marihuana o drogas, ¿el Estado tampoco debería prohibirlo?

-Yo no meto drogas, ni he metido drogas, ni me interesan, ni me parece bien meter drogas. Pero ya la pregunta sobre si el Estado debe restringir la posibilidad de que la gente consuma drogas me parece más complicada; tiendo a ser muy liberal en términos de lo que debe o no prohibir el Estado, porque los limites deben venir del individuo y no del Estado.

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“Tiendo a ser muy liberal en términos de lo que debe o no prohibir el Estado, porque los limites deben venir del individuo”: Paloma Valencia.

En los últimos años Paloma sentía que la política que le gustaba era la teórica, la que con sus ideas podía movilizar opinión y reacciones sociales. Su trabajo como panelista en Blu Radio, todas las mañanas, la afianzó como una de las principales escuderas del uribismo. Hasta entonces creía que la política electoral “era un campo en el que no tendría espacio porque Colombia estaba muy plagada de un sistema clientelista”.

No obstante en las elecciones al Congreso de 2006 hizo parte de la lista a la Cámara de Representantes por Alas Equipo Colombia sin obtener éxito, aunque tampoco lo esperaba. “Era más como un experimento antropológico; andan buscando mujeres para que estén en la lista por la ley de cuotas. Tenía descartado que iba a llegar al Congreso”.

A diferencia de entonces, en 2014 fue convocada por Álvaro Uribe para sumarse a su plancha al Senado, y por la posición tan privilegiada en la que quedó en el ranking, se aseguró una silla en el Capitolio.

-¿Usted le pidió la candidatura o Uribe se la ofreció?

-Él me la ofreció. Me empezó a mandar razones con gente pues no teníamos una relación cercana. Se encontraba con exjefes o amigos y ellos le hablaban de mí; él les respondía que por qué no me decían que me lanzara al Congreso con el Centro Democrático. Luego tuve la oportunidad de hablar con él y me dijo le gustaría que lo acompañara en la lista. De inmediato acepté.

-¿El que Uribe la haya ubicado tan arriba en la lista (tercera, después de María del Rosario Guerra), es que le tenía gran aprecio y confianza?

-Yo lo he recibido así. Una enorme responsabilidad porque no faltan los que dicen que uno llegó sin méritos. Uno tiene que trabajar mucho para devolver la confianza a quienes votaron por esta lista y demostrar que uno era capaz de hacer las cosas bien.

“Soy una fanática uribista”

La senadora Paloma Valencia ha sobresalido por sus apasionados debates en defensa del uribismo y las ideas de la Seguridad Democrática. Crítica del gobierno Santos y su proceso de paz. Confiada en que con su presencia en el Congreso podrá reivindicar el camino que tuvo el país en ocho años, y que tanto admiró a pesar de las críticas.

La batalla por sus ideas la ha llevado al centro del matoneo social. Sabe que tiene seguidores que la respaldan pero también feroces contradictores dentro de la opinión. Recientemente, quizá sin quererlo, fue una de las protagonistas del debate sobre Paramilitarismo en el Congreso. En redes virtuales circularon imágenes de burla sobre su intervención y por primera vez, en video, las enfrentó cara a cara:

Vea en video: Paloma Valencia se pone cara a cara con los memes que se burlaron de ella

[youtube width=”549″ height=”309″]http://youtu.be/hOEVE7JMU6c[/youtube]

En sus tiempos libres no deja la escritura. ‘Otras Culpas’ fue una de sus más recientes obras literarias: cuentos sobre la violencia armada. Dice que en él hizo una catarsis sobre sus sentimientos respecto a los efectos de la guerra. “Me parece que Colombia se volvió muy fuerte a resistir lo que estaba viviendo y se volvió un poco indiferente con el dolor de tanta gente. Por eso se llama las Otras Culpas; yo sentía una enorme culpa de vivir en un país donde tantas cosas terribles pasan y uno no hace nada”.

-¿Pero ahora tiene tiempo libre?

-No

-¿Tan joven y no tiene tiempo para rumbear?

-No he sido muy rumbera recientemente. En la adolescencia si lo fui; hice fiesta todos los fines de semana en mi casa. Pero recientemente no tanto.

-¿Le gusta bailar?

-Me encanta bailar. Me encanta la salsa, o en general todo. Me parece muy divertido. Pero hace rato no salgo a bailar.

-¿Qué canta en la ducha?

-Pues sí canto, pero tengo una hermana que sí tiene ese talento. Tengo otros talentos. Pero canto lo que haya oído en el día. A veces vallenato, salsa, o lo que sea.

-¿Le echan muchos piropos?

– Pues no tanto. A veces por Twitter o Facebook. Otros me insultan mucho. Pero en general creo que cuando uno empieza a ganar cierto respeto, la gente también se vuelve respetuosa y no le echan a uno los perros.

-¿Es mujer de muchos pretendientes?

-No

-¿Tiene novio?

-Salgo con alguien.

-¿Es algo serio?

-Está muy nuevo… Es una persona muy chévere, muy especial

-Ya que no me dará nombres, ¿es político o de la vida pública?

-No (risas)

-¿Cuál es su punto débil?

-El sufrimiento humano me pega muy duro, me deprime mucho

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“Me duele mucho que uno no se muera de amor. Pienso que una buena causa para morirse debería ser de amor”

-¿Le gusta lo romántico?

-Mucho. Soy una mujer recursi y muy romántica. Me duele mucho que uno no se muera de amor. Es una de esas cosas que uno descubre en la adolescencia. Pienso que una buena causa para morirse debería ser de amor.

-¿Se ha enamorado?

Sí. Mucho. Me han causado muchos sufrimientos.

-¿Un detalle clave para quien la quiera conquistar?

Diría que con la inteligencia, con la buena conversación.

-¿Es tan fuerte como aparenta cuando hace política?

-No, lloro mucho. Sufro mucho pero soy muy feliz. Los colombianos desarrollamos algo así como la capacidad de ser felices en el purgatorio.

-¿Una película que se vería muchas veces?

-Amores perros, Cinema Paradiso, y me encanta Cenicienta. Ahora que tengo sobrina, se la muestro y a ella le encanta.

-Dicen que tiene talante de presidenciable. ¿Le suena la idea?

-La política es una carrera de resistencia; es difícil saber qué pasará. Es una maratón, no carrera de 100 metros. Es menos de velocidad y más de constancia.

-Pero en la meta de esa maratón, ¿se lee Palacio de Nariño?

-Tiendo a no pensar mucho hacia adelante y pensar más en lo que estoy haciendo. Depende cómo me vaya, cómo me sienta, cómo me perciba la gente.

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Paloma Valencia es una de las principales escuderas del uribismo en el Senado. Sin duda una mano derecha ideológica del expresidente Álvaro Uribe.

-¿Y se considera fanática uribista?

-Sí total, soy una fanática uribista. Pero soy una fanática fundamentada, argumentada. Admiro muchísimo al presidente Uribe. Me parece el mayor líder que haya conocido Colombia, que logró cosas que me parecían imposibles, que tiene un carisma superior, un enorme amor por todos los colombianos. Mas que fanática, reconozco en él un paradigma de lo que debería ser un líder.

Twitter: @david_baracaldo