La sede del Palacio Liévano, donde funciona la Alcaldía Mayor de Bogotá, tiene un nuevo visitante: Rayo, un golden retriever que desde la semana pasada integra el cuerpo de seguridad de la Alcaldía y entra, junto a su guía, a cuanto despacho cree conveniente. Rayo tiene tres años y está entrenado para detectar explosivos y sustancias alucinógenas. Es la sensación de la entidad y uno de los pocos que se da el lujo de entrar al despacho del alcalde sin pedir permiso.


