“Definición de oportunista y miserable”: Esteban Santos

29 Noviembre 2022, 11:39 AM
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A través de su cuenta de Twitter, Esteban Santos expresó su opinión sobre el debate que ha generado el silencio o rechazo frente al asesinato de líderes sociales.

Esteban Santos, hijo del expresidente Juan Manuel Santos, sorprendió con un mensaje criticando la forma en la que personas de diferentes vertientes políticas utilizan discursivamente los asesinatos de líderes sociales en Colombia, calificando a unos y otros como “oportunistas y miserables”. 

De acuerdo con el joven, que es bastante activo en Twitter compartiendo sus opiniones de temas nacionales a sus más de 240 mil seguidores, oportunista es tanto la persona que denunciaba antes la muerte de líderes sociales para criticar a gobiernos contrarios y ahora no lo hace para evitar dañar a Petro, como los que antes no lo hacían y ahora se muestran preocupados. 

Definición de oportunista y miserable: Si antes no decía nada sobre asesinato de líderes sociales pero ahora utiliza esta situación para atacar a Petro o si antes se la pasaba publicando cifras de líderes asesinados y reclamando garantías pero ahora calla para no criticar a Petro”, señaló Estaban Santos en su cuenta de Twitter.

La opinión de Santos generó una buena cantidad de reacciones, dividiendo opiniones entre los que estaban de acuerdo con su posición y aquellos que, defendiendo al gobierno y a las fuerzas progresistas, señalaron que consideran peor que se acuerden ahora de los líderes sociales para irse en contra del gobierno de Gustavo Petro (que apenas supera los 100 días de posesionado). 

“Las cifras se siguen mostrando y ni Petro, sus ministros o sus seguidores niegan esos crímenes, a diferencia del anterior gobierno que estigmatizaba o negaba la existencia de los crímenes”, señaló uno de los seguidores de Esteban Santos. 

Sin embargo, otra gran mayoría llegó a opinar que sin importar la orientación política o contexto, lo que realmente constituye un problema es guardar silencio frente al asesinato de líderes sociales en el país. Una problemática que sigue en ascenso y que se vuelve cada vez más insostenible. 

Un capítulo oscuro para los líderes sociales 

 

El comentario de Esteban Santos se da en un momento bastante particular, en el que las negociaciones con el ELN y el triunfo de la paz total en el Congreso contrastan con el asesinato de líderes sociales, que de hecho ya registra 171 según el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz)

El último reporte se hizo el último fin de semana, que terminó con el asesinato de Nicodemus Luna Mosquera, un líder social de Dibuja, en La Guajira,  zona en la que hacen presencia las Autodefensas Gaitanistas, los Pachencas y otras bandas de carácter local. De esta manera, se alcanzó la lamentable cifra de 1.398 líderes asesinados desde la firma del acuerdo de paz. 

Este registró resultó bastante escandaloso, entre otras cosas, porque podría terminar superior al reportado en todo 2021, pues sin haber terminado el año ya se igualaron la cantidad de líderes asesinados reportados por Indepaz

Todo esto, ha derivado en un debate para muchos inerte sobre a quién le importa más esta situación. De esta manera, se han incrementado las críticas por su silencio a quienes antes eran oposición y a las fuerzas del anterior gobierno por ahora demostrar más interés por el tema, aparentemente utilizando la situación para ejercer presión. 

Una lucha de egos que muchos ya han empezado a calificar como improductiva en todo sentido, pues mientras en redes se pelean, en las regiones y zonas más apartadas del país siguen creciendo como espuma los asesinatos de líderes sociales y las masacres, que según Indepaz ya suman 91 en este 2022. 

Al final, todo este escándalo, más que apuntar los reflectores contra quienes callan o gritan frente a la problemática, lo hace hacia el Gobierno Nacional, quien tiene actualmente la dura tarea de lidiar con la difícil situación humanitaria que enfrentan los líderes sociales en Colombia, para lo que cuentan con importantes herramientas como el mismo Acuerdo de Escazú o la ruta de protección para los líderes que se lanzó desde la posesión.

Sin embargo, también es cierto que las cifras le juegan en contra al gobierno de Gustavo Petro, pues los líderes sociales siguen entre la espada y la pared para seguir defendiendo sus territorios y desarrollar procesos de liderazgo comunitario, por cuenta de una violencia que dificulta el camino hacia la tan anhelada paz total. 

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