Al interior de un centro penitenciario del estado de Aragua (Venezuela) es común que se organicen fiestas a las que el público en general asiste. Según el periódico El Universal de Venezuela, se festeja con licor y conciertos de artistas venezolanos y extranjeros. Cada fiesta es planificada por los presos con varios meses de anticipación y es común ver a vecinos del sector –muchos sin familiares encarcelados– hacer fila a las afueras de la cárcel para disfrutar de la celebración.


