De acuerdo con investigaciones realizadas por Rob Kinight, científico de la Universidad de California, los seres humanos estarían constituidos por un 57% de células catalogadas como bacterias, virus, algas y hongos; lo que indicaría que solo el 43% de las mismas son humanas.
Dichos estudios comienzan a ser relevantes a partir del año 1673, cuando científicos descubrieron la presencia de minúsculos animales que se dejaban ver con la ayuda del microscopio, lo que llevó a los investigadores a indagar acerca de la procedencia de estos microorganismos en el cuerpo humano.
Por su parte, la profesora Ruth Ley, Directora del departamento de ciencia de microbiomas del Instituto Max Planck, afirmó que “estas células que no vienen 'incluidas' en el cuerpo humano son esenciales para la salud. Tenemos que entender que el cuerpo humano no es algo exclusivamente humano".
A partir de este descubrimiento, la ciencia ha venido desarrollando pruebas que han ayudado a detectar que la presencia de estos microorganismo no es negativa para toda la especie humana, y que por el contrario, se pueden encontrar beneficios que ayudan a mantener estable la salud de cada individuo.
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La investigadora Ruth Ley, indicó que en los últimos 50 años se ha dado un “enorme y terrorífico” incremento en enfermedades auto inmunes y gastrointestinales, también el mal de Parkinson e incluso la depresión y el autismo. La obesidad entra en la lista de las enfermedades, lo que es algo que, según ella, se debe a la lucha contra los patógenos.
Al respecto, Knight afirmó que: "estamos encontrando formas en que estas pequeñas criaturas transforman por completo nuestra salud de una forma que no habíamos imaginado hasta hace poco". Es por eso que no es alarmante el descubrimiento, por el contrario, lo que nos lleva es a esperar próximos resultados que aclaren el impacto positivo que pueden llegan a generar estas células en el sistema inmunológico del cuerpo humano.
