Desde el norte de Bogotá, el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Orlando Molano, expuso en exclusiva para KienyKe los principales componentes del proyecto del corredor de la carrera Séptima, una intervención que combina mejoras en movilidad, espacio público y entorno ambiental.
La iniciativa contempla la incorporación de movilidad sostenible, con más de 11 kilómetros de ciclorruta en el costado occidental y la operación de 151 buses eléctricos. Estos elementos apuntan a modernizar el transporte y diversificar las alternativas de desplazamiento en este eje vial.
En paralelo, el proyecto plantea una ampliación del espacio público, que pasaría de cerca de 200.000 metros cuadrados actuales a 385.000 metros cuadrados. Este aumento incluye andenes accesibles, plazoletas y zonas destinadas a la interacción urbana y la conectividad con los cerros.
Le puede interesar: ¿Hackers detrás de la falla del sistema de pasaportes?
Las intervenciones comenzaron en el tramo entre las calles 121 y 119, con una duración estimada de 6 a 7 meses para esta fase inicial. En conjunto, el proyecto tiene un plazo superior a 36 meses, con proyección de finalización hacia el 2029.
Durante este periodo, el IDU indicó que se mantendrán dos carriles habilitados para vehículos particulares, con el fin de garantizar el acceso a viviendas, comercios y servicios.
Impacto temporal en la movilidad
La ejecución de las obras implica ajustes en la circulación. Actualmente, el corredor cuenta con tres carriles, pero durante la intervención se reducirá a dos carriles mixtos.
Este tipo de medidas suele generar afectaciones temporales en los tiempos de desplazamiento, especialmente en corredores con alta demanda vehicular. La gestión del tráfico durante la obra será un factor relevante para mitigar estos efectos.
Según lo expuesto, el proyecto busca reducir los tiempos de desplazamiento en transporte público, particularmente para usuarios de sectores como Barrancas, El Codito, Berbenal, San Cristóbal y Lijacá, donde los trayectos podrían pasar de 65 minutos a 25 minutos en el recorrido entre las calles 200 y 100.
El alcance de este impacto dependerá de variables como la implementación operativa del sistema y la integración con otros modos de transporte.
Intervención ambiental
En el componente ambiental, se contempla la conservación de más de 400 árboles, el traslado de 628 y la siembra de 1.500 nuevos ejemplares.
El reemplazo de especies como eucaliptos, acacias y pinos por árboles nativos busca fortalecer la biodiversidad y mejorar la captura de CO₂. Este proceso implica retos técnicos relacionados con el traslado, la adaptación de nuevas especies y el mantenimiento a largo plazo.
También le puede interesar: Caso Athena Strand: la historia detrás del crimen que conmocionó a Texas
El corredor de la Séptima se proyecta como parte de una red más amplia de infraestructura, con conexiones hacia la avenida 68, la avenida Cali y el Metro de Bogotá.
La articulación entre estos proyectos será determinante para evaluar su impacto real en la movilidad urbana, así como en la distribución del flujo vehicular y de transporte público.
El avance del corredor de la carrera Séptima se enmarca en un proceso de transformación urbana que combina beneficios proyectados y desafíos asociados a su ejecución.
Factores como el cumplimiento de los tiempos, la gestión de las obras, la adaptación de los usuarios y el comportamiento del tráfico serán clave para determinar los resultados finales de esta intervención en la ciudad.
