Bogotá no vivía un racionamiento de agua crítico desde 1997, pero la historia se repitió entre abril de 2024 y el primer trimestre de 2025 debido a una severa escasez de lluvias. Ante la amenaza de un nuevo fenómeno de El Niño —que en Colombia reduce las precipitaciones y suele extenderse entre 8 y 12 meses—, la gran pregunta es si la capital está lista.
A diferencia de la crisis anterior, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la ciudad cuentan hoy con un panorama de mayor blindaje, infraestructura modernizada y reservas estratégicas que alejan el fantasma del desabastecimiento.
¿Por qué la capital está mejor preparada?
1. Hay embalses con más agua que en 2024
Según información de la EAAB, los niveles de almacenamiento en lo corrido de 2026 son notablemente superiores a los del año en que inició el racionamiento. Mire por qué:
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El Sistema Chingaza se encuentra al 42% de su capacidad, superando el nivel óptimo del 38% fijado para esta época por la curva guía de operación.
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Actualmente, el sistema cuenta con 120 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa 73 millones más que en abril de 2024, cuando se decretaron las restricciones.
2. Infraestructura moderna
El principal avance técnico es la capacidad de alternar las fuentes de abastecimiento para quitarle presión al Sistema Chingaza:
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Planta Tibitoc: pasó de tratar 4,5 metros cúbicos por segundo a una capacidad de hasta 10,5 metros cúbicos para procesar agua del río Bogotá. Esto se complementa con un aumento en la concesión otorgada por la CAR en abril de 2025 (de hasta 9,56 metros cúbicos en meses clave).
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Planta Wiesner: se avanza en su modernización para ampliar su capacidad de tratamiento de 14 a 21 metros cúbicos. Además, en el segundo trimestre de 2026 entrará en operación el Subsistema río Blanco, sumando 1,02 metros cúbicos adicionales.
3. Sigue la cultura del ahorro
A pesar de haberse levantado las restricciones, el consumo de agua se mantiene controlado en niveles similares a los de 2023 (cerca de 17,3 metros cúbicos). Asimismo, a través del Plan Maestro de Pérdidas junto a la Universidad de los Andes, se recuperaron más de 6 millones de metros cúbicos de agua en 2025 y se intensificaron las acciones contra el fraude.
Blindaje a largo plazo
La EAAB cuenta con una Estrategia de Seguridad Hídrica respaldada por más de USD 18 millones del Distrito y cooperación internacional (Banco Mundial, IFC, BID y Corea). Esta hoja de ruta incluye el estudio del acuífero de la Sabana, pilotos de reúso de agua tratada de la PTAR Salitre y una inversión histórica de $63.000 millones (provenientes del 1% del recaudo del Impuesto Predial) para preservar las cuencas abastecedoras junto a Conservación Internacional Colombia.
Gracias a este ecosistema de obras y cultura ciudadana, Bogotá afronta la nueva variabilidad climática con herramientas sólidas para asegurar el suministro hídrico.
