La Contraloría General de la República revisó e inspeccionó el contrato de adquisición de aviones Gripen, un proceso clasificado como información secreta y ultrasecreta debido a su impacto en la seguridad nacional. La actuación se desarrolló bajo estrictos protocolos de reserva y confidencialidad, tanto por la naturaleza del contrato como por las cláusulas suscritas con la empresa Saab Gripen.
El organismo de control accedió a la documentación física en instalaciones de la Fuerza Aeroespacial Colombiana destinadas a la custodia de información clasificada, en cumplimiento del seguimiento permanente ordenado por el contralor general Carlos Hernán Rodríguez Becerra.
Aunque la negociación está amparada por cláusulas de confidencialidad que limitan la divulgación de información técnica y financiera, la Contraloría recordó que, de acuerdo con la Constitución y la normativa vigente, el carácter reservado de los documentos no es oponible a las autoridades competentes que los requieran para el ejercicio de sus funciones, siempre que se garantice su debida reserva.
Evaluación del proceso contractual
Tras revisar la trazabilidad completa del proceso, que incluyó etapas de prenegociación, cotizaciones, negociación, estudios previos, contrato, anexos técnicos y matrices comparativas, la Contraloría señaló de manera preliminar que la contratación se realizó bajo la modalidad de contratación directa, conforme a lo establecido en la Ley 1150 de 2007 para el sector Defensa.
Previo a la firma del contrato, se evaluaron propuestas de aeronaves fabricadas en Estados Unidos, Francia, España y Suecia. De estas, únicamente las presentadas por Saab, de Suecia, y Dassault, de Francia, contaban con información suficiente para adelantar un análisis técnico y económico comparativo.
Razones de la selección del Gripen
Según la evaluación, la propuesta de Saab fue la que ofreció las condiciones más favorables para el país. El contrato se suscribió por un valor de 3.135 millones de euros, con vigencias futuras aprobadas hasta por $16,5 billones y un precio fijo.
La oferta seleccionada contempla la entrega de 17 aeronaves nuevas, con entrenamiento técnico y operacional, soporte logístico aeronáutico y armamento estratégico de última generación. Además, plantea un cronograma de entrega más temprano, ajustado a las necesidades de reemplazo de la flota Kfir.
La evaluación técnica realizada por la Fuerza Aeroespacial Colombiana incluyó nueve variables y 157 subvariables relacionadas con capacidades operacionales, sensores, aviónica, armamento, costos, infraestructura y transferencia tecnológica, en las que Saab obtuvo el mayor puntaje.
En términos operativos, el Gripen presenta un menor costo por hora de vuelo frente a sus competidores, facilidad de adaptación a la infraestructura nacional al poder operar en pistas cortas e incluso carreteras, y menores costos de sostenimiento al tratarse de una aeronave monomotor.
Compensaciones y esquema de pagos
El contrato contempla compensaciones industriales, sociales y militares. El componente social corresponde al 85% de los créditos offset y será desarrollado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, mientras que el 15% restante se orienta al fortalecimiento de la industria aeronáutica nacional y de las capacidades de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Estos créditos no afectan el valor del contrato.
En cuanto al esquema financiero, se estableció un pago anticipado del 40% distribuido en seis cuotas entre 2026 y 2031, y el 60% restante contra entrega de las aeronaves entre 2028 y 2032. El contrato incluye garantías de cumplimiento, calidad y cláusulas penales, y se rige por la ley colombiana.
La Contraloría informó que tuvo acceso a la totalidad de la información requerida y verificó el proceso de evaluación, selección y estructuración contractual. Debido a la magnitud económica y estratégica del contrato, el organismo de control continuará con el seguimiento permanente de su ejecución durante el primer semestre de 2026.
